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jueves, 13 de octubre de 2011

Tips sobre Seguridad... Metas Claras


Metas Claras

Por Seguridad Humana

Definiendo el nivel de seguridad previsto por el Código de Seguridad Humana


NFPA 101El Código de Seguridad Humana, NFPA 101®, es uno de los pocos códigos que establece una meta cuantitativa acompañada de una serie de objetivos relacionados que, tomados en su conjunto, determinan el nivel de seguridad que el código intenta alcanzar. La mayoría de los códigos simplemente establecen una gran cantidad de requisitos, sin definir necesariamente el nivel de seguridad que logrará su cumplimiento. Comprender el nivel de seguridad que el código está intentando alcanzar puede ayudar a hacer foco en el objetivo previsto, resultar en una aplicación de sus requisitos más rigurosa, y ayudar a evaluar la equivalencia.

Definiendo el término “pequeña”


Por Russ Fleming, P.E.

Aclarando la “regla de la sala pequeña” de NFPA 13NFPA 13Si bien la “regla de la sala pequeña” ha existido durante 40 años, continúa siendo fuente de confusión en la aplicación de NFPA 13, Instalación de sistemas de rociadores. La regla nunca fue claramente definida, pero existe como una combinación de prerrogativas especiales hechas para salas con un tamaño no mayor a los 800 pies cuadrados (74.3 metros cuadrados).

Un área de confusión es la que subyace entre la regla de la sala pequeña y el “método de diseño de la sala”. El método de diseño de la sala es una alternativa para el uso de un método de densidad/área al momento de decidir qué rociadores constituyen el “área de diseño,” la configuración de rociadores más razonable para el peor de los casos, que se espera que operen en forma simultánea durante un incendio. El tamaño del área de diseño determina el suministro mínimo de agua para el área.

En las concesiones que hace NFPA 13 para un método de diseño de sala, reconoce el beneficio de la construcción con cerramientos y resistente a incendios al limitar el número de rociadores que se abrirá, lo que resulta en una instalación más económica del sistema de rociadores. No obstante, a diferencia de la regla de la sala pequeña, el método de diseño de sala no cuenta con un tamaño máximo fijo para una sala

viernes, 13 de agosto de 2010

¿Qué tan grave es el problema de seguridad contra incendios en Latinoamérica?

¿Qué pensarían ustedes si les digo que del “top ten” de los peores incendios a nivel mundial en los últimos 10 años, la mitad han sido en Latinoamérica?

Por Jaime A. Moncada, P.E.

Así lo muestra la Tabla a continuación, y… desafortunadamente, esta triste distinción es correcta. Sin darnos cuenta, nos hemos convertido en la región del mundo donde es más probable que ocurra un gran incendio con cientos de muertos.

Incendios con el mayor número de muertos a nivel mundial
(entre enero 1999 y diciembre 2008)

#1: Iglesia, Kanungu, Uganda, marzo/2000, 530 m*
#2: Supermercado Ycua Bolaños, Asunción, 428, agosto/2004, 428 m
#3: Centro Comercial/Disco, Luoyang, China, diciembre/2000, 309 m
#4: Mesa Redonda, Lima, diciembre/2001, 291 m*
#5: Subway, Taegu, Korea del Sur, febrero/2003, 198 m*
#6: Disco Cromagnón, Buenos Aires, diciembre/2004, 191 m
#7: Tren de Montaña, Kaprun, Austria, noviembre/2000, 155 m
#8: Cárcel Estatal de Higüey, Rep. Dominicana, marzo/2005, 134 m
#9: Cárcel Estatal, San Pedro Sula, mayo/2004, 104 m
#10: Station Nightclub, RI, EUA, febrero/2003, 100 m

* Incendio Premeditado

Fuente: The World Almanac, 2009, “Notable Fires Since 1930”.

¿Pero como ocurrió esto? Si el consenso general era que estos grandes incendios ocurrían sólo en países más avanzados, como por ejemplo los Estados Unidos. ¿Será esta una aberración estadística? No precisamente, puesto que, como ya lo hemos indicado en esta columna, en Latinoamérica, la gran mayoría de los incendios con muertes múltiples o pérdidas multimillonarias han pasado desapercibidos fuera de su lugar de origen y raramente son debidamente documentados y analizados.

A diferencia de los Estados Unidos, donde hay un incendio residencial aproximadamente cada minuto[i], en Latinoamérica las residencias son, en general, más seguras, porque están construidas principalmente de materiales que proveen una buena compartimentalización, como el ladrillo y el cemento. Tal vez esto nos lleva a pensar, equivocadamente, que en Latinoamérica tenemos menos probabilidades de tener incendios de grandes proporciones. Aunque es válido pensar que desde el punto de vista residencial, estamos mejor en Latinoamérica que en Estados Unidos —país donde aproximadamente el 80%[ii] de las muertes por incendio ocurren en el hogar—, no debemos asumir lo mismo en edificaciones grandes. En Estados Unidos, los incendios en edificaciones grandes y en la industria son cada vez menos probables y no causan un número estadísticamente significativo de muertes; aunque, cuando ocurren, sí tienen un costo desproporcionadamente alto. Es allí, en este tipo de edificaciones y estructuras, donde tenemos que fijar nuestra atención, puesto que nuestra realidad es cada vez más preocupante. Precisamente en este tipo de arquitectura —me refiero a los grandes edificios y a los procesos industriales modernos— veo que en nuestros países se está copiando cada vez más y ¡a pasos cada vez más acelerados! Desafortunadamente, en la mayoría de los casos, estos diseños inspirados en proyectos foráneos desatienden los medidas relativas a la seguridad y no incluyen los requerimientos mínimos necesarios para obtener una protección contra incendios aceptable.

Si no estudiamos estos incendios acaecidos en Latinoamérica, no podremos aprender de ellos. Al no entender por qué ocurrieron estas tragedias, no podemos cambiar nuestros reglamentos locales. A manera ilustrativa, en abril de 2008 ocurrió un incendio en una discoteca en Quito. La Discoteca Factory donde murieron 18 personas. Éste fue un incendio con características ya conocidas en la región: fuegos artificiales utilizados por la banda que estaba tocando, acabados interiores combustibles, vías de evacuación inaceptables, falta de sistemas automáticos de extinción y el recinto con sobrecupo. Este incendio fue uno más de una importante racha de incendios similares en Latinoamérica: Disco Cromagnón, Buenos Aires, diciembre/04, 191 muertos; Disco La Guajira, Caracas, febrero/02, 47 muertos; Disco Utopía, Lima, julio/02, 29 muertos; y Disco Lobohombo, Ciudad de México, agosto/04, 21 muertos[iii]. Estos son los ejemplos más recientes. Sólo en esta década, más de 300 muertos en discotecas, sin contar posiblemente con las decenas de otros incendios con una menor cantidad de muertos en discotecas, que han pasado desapercibidos por nuestro radar. Cuando ocurrió este incendio en Quito, varios miembros de la NFPA en ese país me llamaron y pidieron nuestra ayuda porque entendían que existía la voluntad política para hacer algo por mejorar la normativa local. A raíz de este pedido, llegue a reunirme con políticos de ese país que mencionaban que las elecciones se les venían encima y veían en esto una oportunidad para implementar cambios. Las semanas se convirtieron en meses, pasaron las elecciones y hasta donde yo sé no se hizo nada. Hace tiempo que no oigo nada y tengo la sensación de que esto ya no es de interés para nadie con la posibilidad de hacer algo positivo.

Sin embargo, hay países que han aprendido positivamente de sus incendios más emblemáticos. Un ejemplo es Costa Rica, país donde el incendio del Hospital Calderón Guardia en San José, ocurrido en la madrugada del 12 de julio del 2005, donde 19 personas perdieron la vida, impulsó prácticamente en forma inmediata, el tratamiento de la normativa—logrando poco después la publicación del Reglamento Técnico General Sobre Seguridad Humana y Protección Contra Incendios[iv] por parte de la autoridad competente local; el Departamento de Bomberos del Instituto Nacional de Seguros (INS). Este Reglamento está basado en NFPA 101 y hace referencia directa a las normas más importantes de instalación: NFPA 13, 14, 20 y 72. El Reglamento es administrado por un departamento de prevención cada vez más profesional y competente, el cual ha buscado con denuedo su tecnificación, contando hoy día, por citar un ejemplo, con 9 inspectores con certificación CEPI. Aunque este Departamento de Prevención todavía no tiene la suficiente autoridad para multar y cerrar establecimientos que no cumplan con este Reglamento, esta autoridad competente va, en mi opinión, por el camino correcto.

Los terribles incendios vividos recientemente en Asunción, Buenos Aires, Caracas. Higüey, Lima y San Pedro Sula demuestran que nuestro mayor problema está centrado en las edificaciones grandes; ya sean ocupaciones sanitarias, mercantiles, penitenciarias, de reunión pública, edificios de gran altura o industria. Si es en este tipo de edificaciones donde más estamos copiando del primer mundo, ¿será que sólo estamos copiando lo que se ve, y se nos olvida diseñar e instalar, lo que no se ve?

i- Fire Protection Handbook, 20th Edition, “An Overview of the Fire Problem and Fire Protection”, NFPA, 1999-2002 Annual Average, pp. 3-15.
ii- Fire Protection Handbook, 20th Edition, “An Overview of the Fire Problem and Fire Protection, NFPA, 2000-2004 Averages, pp. 3-21.
iii- NFPA Journal Latinoamericano®, junio 2008, “Incendio en Quito”, Moncada, J.A., p. 7.
iv- Publicado en enero 2005 y modificado en agosto 2007 por el Manual de Disposiciones Técnicas al Reglamento Técnico General Sobre Seguridad Humana y Protección Contra Incendios.


Jaime A. Moncada, PE es director de Internacional Fire Safety Consulting (IFSC), una firma consultora en ingeniería de protección contra incendios con sede en Washington, DC. y con oficinas en Latinoamérica.


http://www.nfpajournal-latino.com/?activeSeccion_var=50&art=344

Una prueba irrefutable

Una nueva herramienta para los esfuerzos de educación sobre rociadores contra incendio: los rociadores son ecológicos
Por Gary Keith


sprinkSi ha estado trabajando en el campo de la seguridad contra incendios y seguridad humana por un tiempo, no hace falta que hable sobre el desafío que puede implicar la educación pública en lo relativo a rociadores de incendio residenciales. Sea una audiencia de consumidores, constructores, funcionarios de políticas públicas, o personas vinculadas a los medios de comunicación, éste es un tema plagado de mitos y malentendidos técnicos. Para poder transmitir nuestro mensaje de manera efectiva, necesitamos hechos, alcance innovador, y por sobre todas las cosas, perseverancia.

Afortunadamente, contamos con una nueva herramienta en el arsenal de la educación sobre rociadores de incendio residenciales, que nos ayuda a ser exitosos en nuestro objetivo. Gracias a un proyecto conjunto de investigación de la Coalición de Rociadores de Incendio Residenciales (HFSC, por sus siglas en inglés) y FM Global, contamos ahora con prueba de que, además de salvar vidas y proteger la propiedad, los rociadores de incendio residenciales son buenos para el medio ambiente.

Esta investigación clave documentó que, en un incendio ocurrido en una vivienda con rociadores residenciales, los gases de invernadero— o sea, el dióxido de carbono — se reducen en un 99 por ciento, en comparación a un incendio ocurrido en una vivienda que no cuenta con protección de rociadores. El uso del agua disminuye a la mitad. Y con el 97 por ciento menos de daños en la propiedad a causa de la instalación de rociadores en una vivienda, el resultado es una menor cantidad de desperdicio depositado en los rellenos sanitarios.

Obviamente, nadie instalará un sistema de rociadores únicamente parta proteger el medio ambiente. Lo que estos datos sin precedentes nos ofrecen, sin embargo, es una nueva manera de hablar de la protección contra incendios. Ahora contamos con una nueva historia “verde” para ayudarnos a captar la atención de la audiencia de modo de poder enfocarnos en la seguridad humana.

Usted podría preguntarse la razón por la que las compañías aseguradoras de propiedades comerciales más importantes del mundo invertirían en un proyecto enfocado en seguridad contra incendios residencial. De hecho, FM Global ha sido pionera en muchos aspectos relacionados a la tecnología de los rociadores de incendio a lo largo de sus 175 años de historia, incluidos los rociadores residenciales. Con este avance en las investigaciones, FM Global ha hecho una contribución vital, no solo para la HFSC, sino para todo el campo de la educación sobre seguridad contra incendios. Muchas gracias al Dr. Lou Gritzo y al Dr. Christopher Wieczorek por su colaboración en este proyecto.

También debo sacarme el sombrero ante Don Bliss, presidente del Instituto Nacional de Infraestructura. Al participar de una sesión de planeamiento estratégico en la HFSC hace unos años, Don insistió ante la Junta Directiva de la HFSC en buscar un objetivo de investigación que documentara el impacto ambiental de los rociadores de incendio residenciales. Tomó algún tiempo, pero gracias a la idea de Don y a nuestro trabajo con FM Global, pudimos lograrlo.

El ángulo ecológico es el último en el innegable y creciente apoyo nacional a los rociadores de incendio, y el impulso está en aumento. Los animo a utilizar los nuevos hallazgos sobre medio ambiente de HFSC/FM Global para completar sus propios esfuerzos de alcance en lo concerniente rociadores de incendio residenciales, tanto a nivel local como estatal.

La esencia de la investigación es apta para ser incluida en comunicados de prensa, exhibiciones, programas de ciencia de escuelas secundarias, y otras presentaciones de seguridad. El informe completo puede encontrarse en el Sitio Web de la HFSC,
www.HomeFireSprinkler.org.

Usted puede dar su apoyo al uso de rociadores, visitando el Sitio Web de la Iniciativa de Rociadores de Incendio de la NFPA en
www.FireSprinklerInitiative.org.

Gary Keith es vice presidente de la NFPA de Operaciones y Educación, y es presidente de la Coalición de Rociadores de Incendio Residenciales


Planes de Emergencia

¿Cuándo son requeridos y qué debieran incluir?


Por Chip Carson, P.E.

Los requisitos generales para planes de emergencia y las situaciones en las que tales planes son requeridos se han modificado en los últimos ciclos del código. Los requisitos generales para un plan de emergencia están establecidos en la Sección 4.8 del código NFPA 101®, Código de Seguridad Humana, que establece que un plan de emergencia es necesario donde es requerido por los Capítulos 11 a 42 o “cuando así lo requiere la acción de la autoridad competente.”


La segunda declaración deja abierto a criterio de la autoridad competente local la implementación de los requisitos para el momento en que es requerido un plan de emergencia. Algunas jurisdicciones también requieren que los planes de protección contra incendio sean revisados y aprobados por la autoridad local.

Pero echemos un vistazo a las partes donde los Capítulos 11 a 42 requieren un plan de emergencia. Los requisitos se encontrarán en la Sección X.7, “características de funcionamiento,” de cada capítulo de ocupación y en el Capítulo 11 donde hay especificaciones para estructuras especiales. Todas las ocupaciones, excepto aquellas listadas debajo, requieren un plan de emergencia de conformidad con la Sección 4.8 del
Código de Seguridad Humana.

Los Capítulos 18 y 19 sobre ocupaciones para el cuidado de la salud nuevas y existentes, los Capítulos 20 y 21 sobre ocupaciones ambulatorias para el cuidado de la salud nuevas y existentes, los Capítulos 22 y 23 sobre ocupaciones de detención y correccionales nuevas y existentes, y los Capítulos 32 y 33 sobre ocupaciones de asilos y centros de acogida nuevas y existentes, todas requieren planes de emergencia. Sin embargo, estas ocupaciones no hacen referencia a la Sección 4.8; en su lugar, proveen información sobre lo que debe contener el plan de emergencia. Por supuesto que los ítems listados en la Sección 4.8 pueden ser incluidos en el plan.

Los Capítulos 28 y 29, que dan tratamiento a hoteles y dormitorios, también requieren un plan de emergencia, de conformidad con la Sección 4.8. Además, requieren que se indique a los huéspedes sobre las instrucciones de emergencia. Los planes de emergencia para ocupaciones mercantiles nuevas y existentes sólo son requeridos en edificios de altura.

Los Capítulos 40 y 42, que dan tratamiento a ocupaciones industriales y de almacenamiento, no requieren plan de emergencia. Tampoco lo hacen las viviendas uni familiares y bi familiares. Pero sabemos que la educación pública que promueve planes de escape con lugares de encuentro es una parte importante de la seguridad contra incendios para los residentes de hogares.

El Capítulo 26 sobre casas de huéspedes o pensiones, tampoco requiere plan de emergencia. Dado que estas ocupaciones son a menudo similares a las viviendas uni familiares y bi familiares, sin embargo, un plan de escape es importante.

Y cuando se requiere un plan, ¿qué debería incluir? Según la Sección 4.8, debería incluir procedimientos para informar las emergencias; una descripción de la respuesta a la emergencia por parte de ocupantes y personal; procedimientos de evacuación adecuados al edificio, su ocupación y emergencias potenciales; la factibilidad del uso de ascensores; el diseño y conducción de simulacros de incendio; el tipo y cobertura de sistemas de protección contra incendios y otros ítems requeridos por la autoridad competente.

Además, la Sección 4.8.2.2 requiere que los planes de emergencia sean presentados a la autoridad competente para su revisión, y la Sección 4.8.2.3 requiere que los planes de emergencia sean revisados y actualizados según lo requiera la autoridad competente.

Los planes de emergencia son documentos importantes, y no debieran ser archivados o “cajoneados”. Los planes deben ser documentos activos y vivientes que todos puedan comprender y estar capacitados para seguir sus indicaciones e implementarlos de manera adecuada si ocurriera una emergencia.

Chip Carson, P.E., es presidente de Carson Associates, Inc., una consultora de ódigos e ingeniería contra incendios. Ha sido miembro de la Junta Directiva de la NFPA.


Asumiendo la responsabilidad

Por Wayne D. Moore, P.E.

El rol del contratista en el cumplimiento de los requisitos de inteligibilidad y audibilidad.

respLa edición 2010 del código NFPA 72®, Código Nacional de Alarmas de Incendio y Señalización, coloca la responsabilidad del cumplimiento con los requisitos de inteligibilidad y audibilidad de lleno sobre el diseñador. La Sección 24.4.1.2.2.1 establece que:

Deberán cumplirse los siguientes requisitos para la disposición y el diseño:
  1. La disposición de los altoparlantes del sistema deberá estar diseñada de modo que se garantice la inteligibilidad y audibilidad.
  2. La inteligibilidad deberá primero determinarse garantizando que todas las áreas del edificio tengan el nivel de audibilidad requerido.
  3. El diseño deberá incluir la ubicación de los altoparlantes con el fin de proveer inteligibilidad.
Recientemente, un contratista me preguntó si quién debía asegurar que los ingenieros a cargo del diseño de un sistema de alarma de incendio hicieran su trabajo. Le respondí que tanto contratista de instalación como la autoridad competente (AC) tenían esa responsabilidad. Si bien el contratista coincidió con que la AC tenía responsabilidad, sentía que sobre el contratista no debería recaer ninguna responsabilidad.
“Todo lo que tengo que hacer” insistía, “es simplemente instalar lo que ordena el diseño de ingeniería.”

Yo no estoy para nada de acuerdo con esto. El contratista debe comprender los requisitos del código y asegurar que lo que él o ella instalan satisfaga tales requisitos. De hecho, el contratista se asocia a los ingenieros en la evaluación del diseño.

Si usted no fue quien creó el diseño y su instalación sigue los planos y especificaciones del contrato, la responsabilidad real recae sobre los ingenieros. Sin embargo, todos recordamos cuando hicimos algo mal y pusimos la excusa, “¡Fue Billy quien me dijo que lo hiciera así!” Habitualmente, nuestros padres respondían “Si Billy te dijera que debes arrojarte desde un puente, ¿lo harías?” Tímidamente, respondíamos “No”. Ese mismo principio aplica en este caso. No importa dónde recaiga la responsabilidad, un contratista debe asegurar que lo que él o ella instala, cumpla con los requisitos del código.

La mayoría de los contratistas de alarmas de incendio cuentan con poca experiencia o capacitación relacionada con el sonido y las comunicaciones, de modo tal que no sabrán que cada sistema incluso cuando es nuevo, aún necesita de balance y posiblemente, de ecualización. Digamos, por ejemplo, que los ingenieros especifican que el contratista debe posicionar los altoparlantes en un cuarto de vatio. Luego, durante las pruebas de aceptación, descubren que la acústica del espacio requiere un aumento en este escenario. Los ingenieros no crearon un mal diseño. En su lugar, las pruebas requeridas simplemente revelaron la necesidad de una corrección dadas las condiciones del espacio terminado. Los ingenieros esperarían que eso sucediera en el curso normal de una instalación.

Pero si los ingenieros no le indican al contratista la posición a utilizar inicialmente, eso debería alertar al contratista de que podrían suscitarse cuestiones que podrían requerir ajuste. O podría alertar al contratista de que los ingenieros esperan que sea el contratista elija la posición adecuada.

Un contratista que descubre una falta de información en los planos debería presentar un pedido de información a los ingenieros de diseño. Con ese fin, el contratista debe familiarizarse con los principios básicos de la reproducción del sonido y diseño de las comunicaciones.

Lo mismo es válido para la AC, quien constituye la primera persona competente a cargo de la revisión que evalúa el diseño del ingeniero. La AC debería contar con capacitación y conocimientos suficientes sobre el código para exigir de los ingenieros que se responsabilicen del cumplimiento con los requisitos del código durante la revisión de diseño y las etapas de autorización.

Si existe un requisito y el ingeniero no lo cumple, la AC no descubre la falla, y el contratista perpetúa tal falla, el sistema legal será quien en última instancia evalúe el descalabro resultante con el fin de proteger los derechos del propietario y de los ocupantes del edificio. No obstante, si cada eslabón de la cadena, desde diseñadores hasta personas a cargo de la instalación, aceptara sus respectivas responsabilidades, podríamos esperar sistemas de comunicaciones de emergencia más confiables. Existe ciertamente suficiente responsabilidad para asumir.

Wayne D. Moore, P.E., es Director de Hughes Associates y ex presidente (período inmediato anterior) del Comité de Correlación Técnica del NFPA 72