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jueves, 2 de septiembre de 2010

"Mitos y Verdades Sobre la Minería"


por PABLO MARCET [*]
Fuente : Mining Club

El destacado geólogo argentino Pablo Marcet, publica esta semana en la revista Todo es Historiaun extenso artículo de opinión en defensa de la minería. Su lectura no tiene desperdicio, para quienes deben rebatir los frecuentes infundios y tergiversaciones acerca de los alcances de esta industria.

INTRODUCCIÓN

Sorprende que una actividad básica y necesaria como la minería sea tan poco conocida en Argentina. Los sueños de los primeros exploradores de la región tuvieron que ver con una expectativa de riqueza mineral y algunos de los nombres más conspicuos del mapa argentino tienen que ver con esos sueños. Pero las expec-tativas y el alto potencial geológico del país recién comenzaron a producir logros modestos hace unos pocos años.

El buen presente de la minería mundial está ayudando a la incipiente minería argentina a despegar. No obstante, las pro-puestas de nuevos proyectos han chocado con inesperados focos de oposición. El debate necesario para resolver estos conflictos se dificulta por la enorme difusión de exageraciones y falsedades relacionadas con el negocio minero.


¿QUÉ ES LA MINERÍA MODERNA?

Históricamente la minería ha sido una actividad riesgosa, romántica, con fuertes altibajos cíclicos, a veces conflictiva y, en general, poco conocida por el público. Aunque esta descripción sigue siendo aplicable a la minería del presente, los cambios ocurridos en el siglo XX han sido profundos y transformadores.

Cualquier definición de minería moderna será necesariamente arbitraria pero dos cambios ocurridos en el siglo XX son esenciales para entender la minería de hoy. El primero fue un cambio en los procesos de producción y pro-cesamiento de los minerales, que permitió aumentar la escala de producción y convertir en mena (definición de roca con valor económico) a la roca que hasta ese entonces había sido considerada estéril (o sin utilidad eco-nómica). Estos avances tecnológicos permitieron recuperar metales desde concentraciones naturales 3 a 10 veces menores que antaño y, al reducir costos, se lograron precios reales cada vez más bajos para los consumi-dores. La década de 1920 fue emblemática por haberse logrado la aplicación comercial del proceso de flotación para producir concentrados metalíferos.

En las décadas de 1970 y 1980 la minería mundial comenzó el segundo proceso de transformación, que se centró en temas considerados secundarios hasta ese entonces. Aún cuando se siguió, y se sigue, innovando en los frentes de tecnologías mineras, de procesos y de logística, esa transformación surgió desde las áreas de seguri-dad industrial y cuidado del medio ambiente.

Hasta la década de 1970 la minería registraba índices de seguridad industrial -medidos en frecuencia y gravedad de accidentes- alarmantes. Al igual que en otras industrias, el estudio y el cuidado del medio ambiente no eran prioritarios y los pasivos ambientales se acumulaban. Por distintos motivos, en parte por la implementación de nuevas regulaciones, pero principalmente para mejorar la competitividad, algunas compañías mineras comenza-ron un proceso en el que la seguridad y el medio ambiente ganaron rango en las prioridades y en los objetivos estratégicos de cada negocio.

En poco más de diez años la minería metalífera internacional mejoró sus índices de seguridad hasta ser compa-rables con los sectores más seguros de la economía. También se desarrollaron tecnologías y sistemas de gestión ambiental de vanguardia. El ingreso de mayor cantidad de mujeres a la industria ayudó a acelerar este proceso. Fue uno de los más notables y silenciosos cambios de paradigma en el sector.


ALGUNOS ACONTECIMIENTOS HISTÓRICOS DE LA MINERÍA ARGENTINA

En el territorio argentino la minería generó, desde antes de su conformación como país, grandes expectativas que nunca se tradujeron en una producción relevante a escala mundial o, incluso, regional. Hoy, la combinación de una gran riqueza geológica con un marco normativo que, lejos de ser perfecto, es equilibrado, hace que vuelva a vislumbrarse un potencial importante para la producción minera. Tres hechos históricos esenciales para entender cómo llegamos a la situación actual: (1) Código de Minería de 1887; (2) Ley de Inversiones Mineras de 1993; y (3) Fracaso del proyecto de Esquel en 2003.

En 1887 entró en vigencia el Código de Minería en la República Argentina. El mismo estableció cómo se adquie-ren, conservan y pierden los derechos de exploración y explotación de yacimientos mineros. Distintas reformas al Código fueron dictadas en 1917, 1935, 1956, 1958, 1980 y 1993-1995. Es importante resaltar que no existen diferencias significativas en las cuestiones básicas del Código en relación a cuerpos de ley equivalentes en los países mineros. Los Estados (nacionales o, en el caso de Argentina, provinciales) son quienes tienen dominio sobre los minerales del subsuelo y otorgan concesiones a los privados para su exploración y explotación. Gene-ralmente, en parte por ser la minería una actividad con altísimo riesgo de generar pérdidas económicas -sólo 1 proyecto de cada 100 llega a la producción-, los Estados no participan directamente en la actividad.

Por distintos motivos, culturales, históricos y, especialmente, de inestabilidad política e inseguridad jurídica (segunda mitad del siglo XX), el Código de Minería no fue suficiente para atraer inversiones mineras al país. Por lo menos no en la escala que llegaron a países industrializados y a algunos países vecinos.

La Ley de Inversiones Mineras y las modificaciones al Código de Minería sancionadas en 1993 a 1995 pusieron a la Argentina en el mapa minero mundial. Las dos herramientas principales de esos cambios fueron: la estabilidad fiscal por 30 años para los nuevos proyectos de inversión y la implementación de una ley, la primera de su tipo en el país, para que todo proyecto de exploración o explotación minera requiera la aprobación de un estudio de impacto ambiental. Con la adhesión unánime de todas las provincias, estos cambios, que fueron, en líneas generales, copiados de los países mineros del primer mundo, lograron que algunos proyectos que estaban en carpeta desde hacía décadas se desarrollaran finalmente y que la exploración minera en Argentina renaciera.

En marzo de 2003 los habitantes de Esquel, provincia de Chubut, votaron en un plebiscito su apoyo o rechazo al desarrollo de una mina de oro en un paraje cercano a esa ciudad. El 81% de la población votó en contra del proyecto y, aunque el plebiscito no fue legalmente vinculante, la mina no pudo ser. Hasta ese entonces, la incipiente minería argentina había gozado de una clara aceptación como generadora de puestos de trabajo, especialmente en zonas deprimidas a lo largo de la cordillera de los Andes. Desde 2003 en adelante todo nuevo proyecto minero en Argentina se topó con corrientes y organizaciones que manifestaron su rechazo e intentaron emular lo sucedido en Esquel. Muchos de los mitos que se escuchan hoy se generaron y difundieron desde ese momento.

El rechazo al proyecto de Esquel, en el que participó activamente la organización Greenpeace, se centró, funda-mentalmente, en cuatro premisas y acusaciones. La primera fue la teoría del saqueo. Se insistió en que los de-sarrolladores extranjeros del proyecto no sólo no pagarían impuestos sino que, además, el Estado les pagaría por llevarse el oro fuera del país. La segunda fue la teoría de la contaminación de las aguas con cianuro, sustancia que, se dijo, estaba prohibida para usos mineros en el primer mundo. La tercera fue el impacto visual. Se afirmó que el proyecto haría desaparecer la cadena de cerros que enmarcan la vista desde Esquel. Y la cuarta fue la acusación de que, ya en las actividades de exploración, la compañía había contaminado un curso de agua local, el Arroyo Amarillo, con sustancias tóxicas. Las cuatro premisas y acusaciones resultaron ser comprobadamente falsas. Pero los mitos florecieron y se difundieron.


MITOS


Los mitos sobre la minería son muchos y variados, coincidiendo todos en obvias contradicciones. A continuación se resumen los principales para destacar sus mayores errores y falsedades.
* “LAS EMPRESAS MINERAS NO PAGAN IMPUESTOS” .

Esta grosera falsedad tiene muchas partes que, sumadas, hacen que se utilice la palabra “saqueo” en algunos ambientes críticos a la explotación minera. La primera se refiere al pago del impuesto a las ganancias (o al no pago, según el mito). Es difícil descifrar de dónde proviene tal desinformación y fácil verificar que las empresas mineras pagan la misma alícuota de ese impuesto (actualmente 35%) que empresas de cualquier otro sector. La única diferencia en el caso de las mineras, por la naturaleza riesgosa y de largo plazo de sus inversiones, es que esa alícuota no puede ser modificada desde el inicio de un proyecto minero durante 30 años. Esto es parte de la llamada estabilidad fiscal que rige para cada proyecto.

Otra parte de ese mito dice que las empresas deben pagar el 3% del valor “boca-mina” en concepto de regalías mineras a nivel provincial pero sólo pagan el 1% debido a que se utilizan descuentos en el cálculo. La realidad es que el mineral en bruto a la salida de la mina -a eso se refiere “boca-mina”- no tiene un valor de mercado y por eso se recurre a una fórmula, internacionalmente aceptada y establecida en Argentina por ley, que calcula el valor “boca-mina” partiendo del valor de las ventas y descontando el valor agregado (molienda, metalurgia, transporte, etc.). La alternativa sería que las empresas paguen el 3% a las provincias en mineral en bruto -el origen histórico del “boca-mina”- pero, sin la infraestructura para procesar ese mineral, eso no es práctico ni económico para el Estado recaudador. Las empresas pagan el 3% de las regalías tal como éstas fueron conce-bidas y reglamentadas en forma unánime por todas las provincias argentinas. Ese 3% es comparable con otras jurisdicciones mineras a nivel mundial que cobran regalías. Las más competitivas no cobran ese impuesto.

En promedio, las empresas mineras que operan proyectos privados en Argentina pagan alrededor del 50% de sus ganancias en impuestos y regalías. Esta cifra se eleva al 60% para aquellas empresas que tienen al Estado como socio en sus operaciones. En un estudio de Behre Dolbear (2009) sobre impuestos aplicados a la minería, Argen-tina alcanzó un puntaje de 4 sobre 10 –lo que indica una alta carga tributaria-. Los países con impuestos mine-ros más bajos son México, Australia y Canadá.

En la década de 1990 la sanción de la Ley de Inversiones Mineras y las modificaciones al Código de Minería hi-cieron que, por primera vez en la historia, el clima de inversión minera metalífera en Argentina fuera competitivo a nivel mundial. En 1999 Argentina logró el puesto número 6 en uno de los ranking más reconocidos (del Fraser Institute de Canadá) sobre jurisdicciones mineras y su atractivo para la inversión. La medición incluye el poten-cial geológico sumado a las políticas públicas, nivel de impuestos, seguridad jurídica, corrupción, etc. Desde ese entonces la Argentina ha caído sistemáticamente hasta ocupar en 2008-2009 el puesto 56 (sobre 71 jurisdiccio-nes encuestadas) en ese mismo ranking. Quienes hoy lo lideran y son los países más atractivos para la inversión minera son Canadá, Estados Unidos, Chile, Suecia y Finlandia.

“La minería consume grandes cantidades de agua en detrimento de otras actividades”

Aunque el mito es extensivo a toda la minería, se utilizará el ejemplo de la mina Bajo de la Alumbrera, en Cata-marca, porque, generalmente, el mito se reproduce mencionando a esta mina en particular, quizá por tratarse de la mina más grande del país. Realizaciones televisivas, videos documentales, revistas de noticias, sitios de inter-net y hasta alguna plataforma electoral política afirman que la mina Bajo de la Alumbrera consume 100 millones de litros de agua por día, ha secado ríos, deprimido napas subterráneas y condenado a los productores agrope-cuarios locales a la pobreza.

Bajo de la Alumbrera es una mina grande, aunque no tan grande en comparación con otras minas de su tipo en Estados Unidos, Chile y otros países que producen cobre.

También consume una cantidad importante de agua, unos 50 millones de litros diarios de aguas subterráneas -la mitad de lo que le endilga el mito-. El número suena excesivo pero vale la pena compararlo con el consumo de otras actividades en la región. La cantidad de agua que utiliza esta mina equivale al consumo de aproximada-mente 800 hectáreas de olivos. Si consideramos que sólo en Catamarca y La Rioja hay unas 30.000 hectáreas de olivos plantadas, podemos calcular que la mina consume menos del 3% del agua que consumen los olivares de la misma región. Si a esto se le suman otros usos del agua (algodón, viñedos, aromáticas, embotelladoras, etc.) se puede deducir que la mina más grande del país consume menos del 1% del agua que se utiliza para la producción primaria en la zona.

Por otro lado, las empresas mineras son las únicas, en Argentina, que deben tener un estudio de impacto ambiental aprobado -por organismos políticos y técnicos- para consumir agua y son controladas regularmente para verificar que no se afecte a otros usuarios. Todas las mediciones tomadas a la fecha en la mina de este ejemplo indican que el área de impacto alrededor de sus pozos de agua (técnicamente, el “cono de depresión”) está a más de 20 km del río que, según el mito, han secado. Es fácil comprobar, ya que los pozos utilizados para monitorear el agua de la cuenca están a la vera de la famosa ruta 40, que el supuesto impacto al río y a la producción agrícola que de él dependen, simplemente no existe.

Podemos agregar que, en Catamarca, la minería paga un canon de aguas y este es 40 veces mayor que el que deben pagar (¿lo hacen?) las otras actividades productivas.


* “LAS EXPLOTACIONES MINERAS NO GENERAN BENEFICIOS LOCALES”

Quienes afirman esto generalmente señalan que del total de impuestos que paga la minería, el grueso (retencio-nes, ganancias, etc.) se lo lleva el Estado nacional. Y del 3% de REGALÍAS provinciales, y otros impuestos locales, sólo una parte minoritaria vuelve a los municipios mineros. Esto es estrictamente cierto, aunque nada tiene que ver con la minería sino con la organización política y fiscal del país.

En cualquier país minero los principales beneficiados, en cuánto a impacto económico per cápita, son las comu-nidades locales. Las pocas zonas mineras de la Argentina no son la excepción. Estos beneficios son generados por el pago de sueldos (directos e indirectos), pagos a proveedores, capacitación, construcción de infraestruc-tura y gastos sociales de las empresas, generalmente destinados a mejorar los servicios locales. Además del aumento absoluto de las economías locales podemos agregar el aumento relativo de la actividad económica formal (más sobre este punto en la discusión del mito “la minería es incompatible con el turismo y la agricultura”)

* “LA MINERÍA A CIELO ABIERTO ESTÁ PROHIBIDA EN EL PRIMER MUNDO”

Es difícil dar con una estadística mundial sobre el tema pero es válido decir que más del 90% de la minería mundial proviene de minas a cielo abierto. El resto, por supuesto, corresponde a minas subterráneas. Sólo en Estados Unidos, donde las estadísticas sí publican datos diferenciados entre las dos formas de producción, de las 34 minas más grandes del país, 32 son minas a cielo abierto y 2 son mixtas, con una parte a cielo abierto y otra subterránea.

Los distritos del mundo donde la minería a cielo abierto como método de explotación ha sido prohibida o restrin-gida, como Costa Rica o varias provincias argentinas, tienden a ser, irónicamente, Estados que no tienen expe-riencia minera.

Parte de este mito, o de sus fundamentos, dice que la minería a cielo abierto arrasa sierras enteras y destruye ecosistemas en cientos o miles de kilómetros a la redonda. La realidad es que en países de gran tradición minera como Australia y Estados Unidos, el área afectada por todas las operaciones mineras, históricas y actuales, ocupa el 0,26% y el 0,40%, respectivamente, de la superficie de cada país.

En el caso de la minería argentina, en este caso la no-metalífera, actualmente se acusa a los productores de piedra y de caliza de las sierras de Tandil de pretender arrasarlas y modificar el paisaje de manera catastrófica. Pero los datos indican que la actividad minera de esa zona -canteras en actividad más ampliaciones en estudio- ocupa un total de 53 hectáreas sobre 60,000 hectáreas de sierras (menos de 0,001% de la superficie).

Australia, Canadá y Estados Unidos son buenos ejemplos para verificar lo difundido del método de explotación minera a cielo abierto en el primer mundo. Los tres países figuran entre los cinco mayores productores y expor-tadores mundiales de casi todas las sustancias minerales comunes, desde cobre, plata, uranio, níquel, oro y hierro, hasta bauxita, aluminio, azufre y carbón. El método que predomina, por lejos, es la explotación a cielo abierto.

Una de las grandes ventajas de las minas a cielo abierto tiene que ver con los trabajadores mineros. General-mente es más seguro, saludable y agradable trabajar en una mina a cielo abierto que en una subterránea.

* “EL USO DEL CIANURO EN LA MINERÍA ESTÁ PROHIBIDO EN EL PRIMER MUNDO"

Lo primero que debemos resaltar es que no existe “la minería con cianuro”. La minería, a cielo abierto o subterrá-nea, extrae la roca y esta luego pasa a un proceso industrial (para separar los metales de la roca natural) que es independiente del método de extracción. La decisión de utilizar el método de cielo abierto o subterráneo en la fase minera en nada influye a la selección del proceso industrial para separar los metales de la roca. El proceso industrial (flotación, cianuración, gravitacional, etc.), dependerá principalmente de las características mineraló-gicas de la roca).

En todo el mundo hay más de 800 minas de oro y plata que utilizan cianuro en la parte industrial de su proceso de recuperación. Típicamente se usan soluciones muy diluidas de cianuro de sodio, en rangos de 0.01% a 0.05% de cianuro (100 a 500 partes por millón).

El uso de cianuro constituye el principal método de recuperación del oro en todo el mundo y son contadas las jurisdicciones que lo han prohibido. Curiosamente, se ha prohibido en varias provincias argentinas que no tienen experiencia minera. El muy comentado accidente en el que desechos con cianuro fueron vertidos al medio ambiente en Baia Mare, Rumania, en el año 2000, alimentó los miedos relacionados con la sustancia pero, a su vez, aglutinó a la industria minera bajo sistemas comunes y transparentes de manejo de cianuro a nivel mundial.

La minería utiliza aproximadamente el 10% del cianuro que se consume mundialmente. Se estima que esa propor-ción es similar en Argentina, pero sólo hay datos estadísticos del uso minero. Actualmente seis empresas mine-ras en tres provincias (Santa Cruz, San Juan y Catamarca) utilizan cianuro en su etapa industrial.

La palabra cianuro conjura percepciones de peligrosidad y muerte (en 1945, varios líderes del régimen Nazi se suicidaron ingiriendo cianuro de hidrógeno), y las inquietudes del público sobre sus riesgos y controles son legítimas. Aun así, su uso en la minería moderna tiene un historial notablemente seguro, tanto en cuestiones de seguridad y salud como en las relacionadas con el medio ambiente. Esto se debe a varios factores.

Primero, el cianuro es muy caro y las empresas lo cuidan tanto como al oro (literalmente ya que ambos están en la misma solución en el proceso industrial), utilizándolo en circuitos que permiten su reutilización. Segundo, existen códigos y procedimientos de manejo de la sustancia desde su producción, transporte y utilización final, de estricto cumplimiento bajo la ley ambiental minera. (En el caso de las otras industrias que utilizan cianuro en Argentina, no se exigen estudios de impacto ambiental ni controles.) Y, tercero, el cianuro se degrada (se convierte en compuestos benignos) al estar expuesto al sol o a la oxidación.

Además, la exposición, aunque sea prolongada, a bajas dosis de cianuro no produce acumulación biológica en los humanos ni daños permanentes en el medio ambiente. A diario estamos expuestos al cianuro a través de ciertas frutas y verduras, de la sal de mesa, del humo del cigarrillo, del escape de los vehículos y de la quema de basura.


* “LA MINERÍA DEL URANIO ES ESPECIALMENTE DAÑINA”

Canadá, Kazajstán y Australia son los tres principales productores de uranio del mundo. Estados Unidos, que fue un gran productor hasta la década de 1970, está hoy octavo en ese ranking. Brasil, en el puesto 17, es el único país de América Latina entre los 20 primeros productores mundiales (datos de 2008). Ninguno de estos países, ni de los que actualmente producen uranio, han registrado accidentes que justifiquen el mito.

En general, la minería del uranio no utiliza ningún método diferente de la minería de otras sustancias. Sí es cierto que se utilizan protocolos de muestreo y de exposición al mineral para proteger a los trabajadores mineros de la radio-actividad, en especial la de elementos asociados al uranio ya que este suele tener muy baja dosis de radioactividad en la naturaleza.

Cada vez hay una mayor proporción de la producción que proviene de minas que operan con el método de lixi-viación in-situ. Esto implica extraer el mineral sin la necesidad de excavar una mina, simplemente disolviéndolo directamente de la roca y recuperándolo a través de pozos similares a los de agua. Entre otras ventajas, este método elimina la necesidad de grandes depósitos de colas (mineral de rechazo en el proceso industrial) y reduce la exposición de los trabajadores a los accidentes y a la radioactividad natural del mineral.

Debido a la intención de muchos países de reducir el uso de combustibles fósiles y la generación de gases invernadero, la minería del uranio y la energía nuclear están teniendo un renacimiento en muchas partes del mundo. Argentina, que en décadas pasadas tuvo una pequeña producción, hoy suspendida en su totalidad, es actualmente reconocida por su gran potencial como productor de uranio.

* “LA MINERÍA ES INCOMPATIBLE CON EL TURISMO Y LA AGRICULTURA”

Desde 2003 la mayoría de los grupos que atacan a la minería esgrimen el argumento de la incompatibilidad con otras actividades, en especial el turismo y la agricultura. La pregunta que surge de inmediato es si esta teoría se verifica en aquellos países o jurisdicciones donde se desarrollan las tres actividades en una misma región. Chile, Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Estados Unidos y Sudáfrica ofrecen ejemplos de este tipo. En cada uno de estos países coexisten desde hace décadas las tres actividades y sus productos son altamente competitivos en los mercados internacionales.

En el caso de Estados Unidos podemos citar al estado de California, quizá la jurisdicción minera más ambienta-lista del mundo. En el valle de Napa, famoso por su producción de vinos de alta gama y un destino turístico infaltable en cualquier visita al norte de California, operó, desde 1985 hasta agotarse el mineral en 2002, la mina de oro McLaughlin. Como la mayoría de las minas de oro modernas, esta utilizó el método de explotación a cielo abierto y recuperó el oro mediante el proceso de lixiviación con cianuro. Durante la operación de la mina siguie-ron, y siguen aún hoy, floreciendo la agricultura y el turismo en toda la región.

Una de las posibles explicaciones de este mito a nivel provincial en Argentina es que algunos sectores económi-cos dependen de la disponibilidad de mano de obra estacional, barata e informal. La minería, en especial la de los medianos y grandes emprendimientos, paga los sueldos más altos de la Argentina -96% más que el promedio de otros sectores productivos y un 400% mayor que el sector agrícola (datos de 2005)- y los paga “en blanco”. En este sentido es posible que la minería sea vista como un competidor de riesgo en algunas economías regionales.


CONCLUSIONES


La historia argentina ha tenido un desarrollo minero en el que las expectativas siempre han sobrepasado a las realidades y en el que el potencial sigue, salvo meritorias excepciones, bien guardado en el subsuelo. La apertu-ra a las modernas formas de desarrollo e inversión mineras de las últimas décadas se ha visto deslucida en los últimos años por una opinión pública inundada de mitos.

En muchos foros de discusión de temas mineros surgen preguntas acerca del origen de los mitos y la intenciona-lidad de quienes los crean y difunden. Es posible que se trate de casos extremos de “teléfono descompuesto”, de exageraciones que sirven a grupos de interés, de falta de difusión de la información oficial o de un sinnúmero de otras causas y combinaciones de todas ellas. Lo cierto es que la comunidad le está dedicando recursos a debates estériles y esto impide o demora las deliberaciones constructivas para generar cambios allí donde la minería necesita mejorar: infraestructura, mayor transparencia y efectividad en el uso de fondos públicos, falta de mano de obra calificada y de proveedores locales competitivos, mejorar los sistemas de información pública sobre controles ambientales, etc.

En el plano político, los largos plazos mineros parecen ser incompatibles con los cortos plazos electorales, que suelen limitar a muchos horizontes políticos. Así, un proyecto minero que requiere de 10 a 15 años para entrar en producción, además de una enorme inversión de capital de riesgo, no le sirve al político de turno ni para cortar una cinta ni para recaudar impuestos durante su administración. En muchos casos es más tentador agitar alguna bandera ecologista y así ganar votos que apoyar a una industria mayormente desconocida, que no puede prometer nada en el corto plazo, y arriesgarse a perder votos. Las pocas provincias que sí tienen un sector minero productivo están empezando a cambiar esa percepción al comenzar a mostrar resultados luego de casi dos décadas de desarrollo. Y sin tener que soportar o compensar los males ambientales pronosticados por los mitos.

Ya se mencionó cómo la comunidad minera internacional logró un verdadero cambio de paradigma al incorporar como valores esenciales, y no negociables, a la salud, la seguridad y el cuidado del medio ambiente. Otra parte de ese esfuerzo la constituyen las relaciones comunitarias. En este nuevo frente, el de las relaciones de las empresas mineras con las comunidades cercanas y grupos de interés, los resultados han sido menos alentado-res. En gran parte esto se debe a que la salud, la seguridad y el medio ambiente son problemas reales mientras que las relaciones comunitarias tienden a girar en torno a problemas percibidos. Los problemas de percepción suelen ser imprevisibles y estar cargados de expectativas, miedos, ideologías, intereses políticos y subjetividad. Es el lugar donde los mitos florecen.

Como todos los que aman a su profesión, los mineros tienden a ser apasionados y orgullosos de lo que hacen. Están -estamos-, además, orgullosos de los logros de la industria, muchas veces en situaciones difíciles de aislamiento geográfico, condiciones climáticas extremas, falta de infraestructura, Estados ausentes u obstacu-lizadores y una opinión pública que se ha tornado hostil. Los que saben de comunicación dicen que los mineros deben abrirse más para que esa opinión pública deje sus prejuicios y conozca al sector como realmente es. Para lograr ese objetivo es imperativo indagar más allá de las opiniones, concentrarse en las evidencias y, así, desterrar los mitos.

* Pablo Marcel es Master en Geología de la Universidad de Harvard y consultor minero. Desde 1985 ha trabajado en la exploración, desarrollo y explotación de yacimientos mineros en las Américas y en África.

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ALGUNOS DATOS INTERESANTES

  • La mina más grande del mundo es Bingham Canyon, una explotación de cobre a cielo abierto en el estado de Utah, Estados Unidos.
  • Australia es el primer productor mundial de bauxita (de dónde se extrae el aluminio), segundo productor mundial de uranio, plomo, zinc y litio, tercer productor de oro, diamantes, hierro, manganeso y níquel, cuarto de carbón y plata, y quinto de cobre.
  • Estados Unidos es el segundo productor mundial de oro y cobre (datos de 2007) y el primero de berilo, azufre y molibdeno. Sus exportaciones mineras tienen un valor de US$102 billones.
  • El Estado de California, en Estados Unidos, cuenta con 629 minas (dato de 2007, incluye metalíferas y no-metalíferas) y es el quinto productor de oro de ese país, detrás de Nevada, Alaska, Utah y Colorado. Ese solo estado produce casi diez veces más oro que Argentina.
  • En Canadá operan 813 minas, 55 de ellas metalíferas (datos de 2005), que exportan minerales por un valor de US$44 billones ó 13% de sus exportaciones totales.
  • Chile produce el 40% del cobre mundial y es el mayor exportador de ese metal en forma de concentrados y cátodos. El 71% de la producción está en manos privadas y el 29% es controlado por el estado a través de la empresa estatal minera CODELCO. El cobre representa el 45% de las exportaciones del país vecino.
  • Argentina es el tercer productor mundial de boratos (datos de 2006). En 2007 y 2008 su producción de cobre y de oro se ubicó en los puestos 16o y 18o, respectivamente, en el ranking mundial.
  • La mina Aguilar, en la puna jujeña, produce plata, plomo y zinc ininterrumpidamente desde 1930. Es la mina más longeva de la Argentina y en ella han hecho escuela práctica muchos mineros del país.
  • En la provincia de San Juan, la pujante minería de oro consume menos del 1% del agua que utiliza la agricultura.
  • El 78% de la energía en Francia es nuclear. Francia es uno de los mayores importadores de uranio y el mayor exportador neto de energía del mundo.
  • En Estados Unidos la minería tiene mejores índices seguridad industrial -frecuencia y gravedad de acciden-te- que el comercio. (¡Es más seguro trabajar en una mina que en una tienda de ropa!)

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REFERENCIAS Y SITIOS DIGITALES CON INFORMACIÓN DE INTERÉS

Fuente: Mitos y Fraudes


"La evidencia del cambio climático...", en evidencia

El toque de atención llega tras numerosas críticas recibidas por los científicos del calentamiento global en el último año
Actualizado 2 septiembre 2010

Oso polar, simbólo del cambio climático (Public Domain)
Oso polar, símbolo del cambio climático (Public Domain)
Si les digo que el IAC ha recomendado una “reforma fundamental” de la estructura de gestión del IPCC, probablemente se queden igual. Y es que, el cambio climático es complicado hasta en los nombres. Así que volveré a empezar.
Pues bien, resulta que el Consejo Interacadémico (IAC), un montón de científicos e ingenieros de todo el mundo, se reunió el pasado lunes con el secretario general de laONU, Ban Ki-Moon. Le entregaron un Informe que recomienda cambios estructurales en el organismo de la ONU que supervisa todas las evidencias científicasdel calentamiento global antropogénico (causado por la actividad humana), el Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU (IPCC).
Himalaya (Public Domain)
El IPCC lo forman, a su vez, científicos y funcionarios de todo el mundo y con él colaboran otro buen puñado de expertos. Desde 1988, se dedica a redactar informes de evaluación de miles de páginas en los que revisan los estudios científicos que apuntan la evidencia delcambio climático. Hasta el momento, han alumbrado cuatro estudios y el quinto llegará en 2014. En 2007, el IPCC fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz.
Ahora, según el IAC, el proceso del organismo para producir sus informes, en general “exitoso”, “necesita una fundamental reforma de su estructura de gestión y fortalecimiento de sus procedimientos para manejar evaluaciones climáticas cada vez mayores y de complejidad creciente, así como un examen público más intenso”.
Por todo ello, plantea: una renovación más ágil de la presidencia; un comité ejecutivo que asesore desde el exterior; más transparencia en política de comunicación; declaración de conflictos de interés de los miembros del IPCC; más espacio para las divergencias científicas; y mejor descripción de la probabilidad de que ocurran los eventos descritos.
No es que es que estas sugerencias pillaran por sorpresa a la ONU. De hecho, la evaluación fue solicitada en marzo por el propio Ban Ki-Moon y por el presidente del IPCC, Rajendra Pachauri. ¿Por qué? Pues, en primer lugar, porque los científicos cometieron errores en el último Informe. El más escandaloso fue predecir que los glaciares del Himalaya podrían desaparecer en 2035.
Rajendra Pachauri (Presidente IPCC)
Evstafievs
Además, ha habido otros problemas. El denominado Climagate o pirateo de correos electrónicos de investigadores de la Universidad de East Anglia (Reino Unido), que aludían a posible ocultación de datos y acusaciones a Pachauri de enriquecimiento ilícito con consultorasmedioambientales. Estos dos se han resuelto de forma favorable para elIPCC, pero todos han supuesto un balón de oxígeno para los escépticoscon el calentamiento global, que acusan al IPCC de parcialidad y falta de independencia en sus análisis.
La ONU se ha apresurado a decir que estudiará todas las recomendaciones y se ha citado para ello en el plenario que el IPCC celebrará en octubre en Corea. ¿Se tendrá que poner las pilas? Sí, porque se acumulan fracasos que generan falta de confianza desde la maltrecha Cumbre del Clima de Copenhague en diciembre de 2009 y, en este tipo de asuntos, la opinión pública no perdona.

La tragedia de la mina de San José es sólo la punta del iceberg en material de siniestralidad laboral en Chile

Área: Seguridad en el Trabajo

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De acuerdo a cifras de la Superintendencia de Seguridad Social, en Chile fallecen 4 trabajadores por accidentes de trabajo a la semana, por Ejemplo el 2009 hubo 227 casos fatales.

Todo ello sin tomar en cuenta a quienes fallecen mientras se dirigen a su trabajo, o que van de vuelta a su hogar tras su jornada diaria. Por otra parte, nadie considera las graves consecuencias que dejan otros accidentes no fatales, que no siempre son mostrados en las estadísticas. ¿Existe en las principales actividades económicas del país una real cultura preventiva?

Los hechos acontecidos en la mina San José son sólo una muestra de la compleja situación que se vive en nuestro país en lo que a materia de prevención respecta. Al parecer, ni siquiera el terremoto nos ha abierto los ojos.

Una vez rescatados estos mineros con vida -como esperamos todos los chilenos-, necesitamos que los Accionistas, los Gerentes, el Gobierno, los Profesionales, los Líderes, los Trabajadores y sus Jefaturas directas -y no sólo del área Minera- evalúen de manera constante y sistemática el cómo se están desarrollando los procesos productivos en todas las empresas del país; de modo de abordar las verdaderas Causas que originaron este accidente, así como tantos otros que conocemos diariamente y que ocurren en todos los sectores de la actividad laboral a lo largo del país.


omo Colegio de Expertos en Prevención de Riesgos de Chile A.G., en los próximos días haremos llegar a las instancias que correspondan las siguientes materias que consideramos cimentarán las bases de un mejor complemento en la visión de hacer las cosas en nuestras organizaciones productivas y de servicios, sean estos públicos y/o privados.

1. Legislar

Luego de la promulgación de la Ley de Subcontratación, evaluar sus resultados a la fecha, con el fin de mejorar los aspectos más débiles en su implementación.

En la revisión del Decreto 40/69, de la Ley 16.744/68, particularmente en las atribuciones de los Departamentos de Prevención de Riesgos.

2. Educar

Que definitivamente la temática de Prevención, Seguridad y Salud Ocupacional, sea un ramo de especialidad en todas las carreras Universitarias, no sólo de carácter técnico, sino también en carreras como Pedagogía, Ing. Comercial, Auditoría, Ciencias Jurídicas, carreras de la Salud, Contabilidad, Administración de Recursos Humanos, sólo por nombrar algunas. Apuntando derechamente a la Gestión Preventiva.

Educando desde los Colegios de Educación Pre-Básica, Básica, Media, Institutos y Centros de Formación Técnica, así como en las Universidades de todo el país.

3. Fiscalizar a todo nivel

Creación de una instancia técnica superior que evalúe la “Gestión” de resultados en materias de Prevención, Seguridad y Salud ocupacional en las empresas, más que la necesaria fiscalización tradicional de carácter administrativo que se realiza actualmente.

Fiscalizar a Universidades y CFT, acerca de cómo están formando los futuros Profesionales (Mallas curriculares, laboratorios, experiencia de profesores, etc.)

Seremias de Salud, Dirección del Trabajo, Sernageomin y a las Mutualidades.

4. Crear comisiones técnicas multisectoriales, en la que participen de esta el:

a. Gobierno.

b. Empresarios.

c. Colegios Profesionales, y los

d. Trabajadores organizados.

Esperamos que esta terrible tragedia nos enseñe y nos deje lecciones aprendidas, ya que no podemos hipotecar más a nuestros trabajadores y sus familias por la acción irresponsable y poco profesional de una parte importante de la sociedad.

01/09/2010 - Comunicado Colegio de Expertos en Prevención de Riesgos de Chile A.G.


http://www.prevention-world.com/articulos_de_prevencion/articulo.asp?ID=823


El extraordinario caso de la lluvia roja sobre India

El científico que aseguró que una inusual precipitación en 2001 contenía células extraterrestres, dice ahora que éstas se reproducen

Día 01/09/2010 - 14.26h

En 2001, los ciudadanos de la ciudad de Kerala, en el sur de la India, se acostumbraron a que una lluvia de color escarlata cayera sobre sus calles durante dos meses. Godfrey Louis, físico de la cercana Universidad de Cochin de Ciencia y Tecnología, se interesó por el raro fenómeno, que en un principio parecía un vulgar caso de contaminación. Recopiló varias muestras y, bajo el microscopio, observó que el agua no tenía polvo ni arena, sino algo mucho más impactante: estaba plagada de células rojas, muy parecidas a los microbios de la Tierra, pero sin pruebas de ADN. Louis sugirió que las células podían ser extraterrestres, una idea que despertó más de una sonrisa de escepticismo, pero que recibió el visto bueno para su publicación en la revista científica Astrophysics and Space en 2006. Ahora, Louis y otros colegas de renombre afirman algo aún más inquietante: estas células, que ellos creen de otro mundo, se están reproduciendo.
Godfrey Louis consideró en su día que las células descubiertas en el agua de lluvia no pueden ser microbios terrestres porque no se encontraron pruebas de ADN. Al parecer, los glóbulos rojos son una posibilidad, pero deberían haberse destruido rápidamente al contacto con el agua de lluvia. En una extraordinaria explicación, sugirió la posibilidad de que un cometa podría haberse desintegrado en la atmósfera superior y salpicado las nubes cuando flotaban sobre la Tierra, de ahí la lluvia roja. De hecho, aseguró que se recogieron informes en la región de un ruido similar al de un objeto que superaba la barrera del sonido, lo cual podría haber sido provocado por la supuesta roca espacial por al desintegrarse.
Desde entonces, Louis ha continuado con el estudio de estas células, con la colaboración de un equipo internacional que incluye a Chandra Wickramasinghe, un investigador de la Universidad de Cardiff (Reino Unido) y uno de los principales defensores de la teoría de la panspermia, la idea de que la vida en la Tierra, como en otros mundos, fue sembrada por el impacto de un cometa o un asteroide, de forma que todos somos extraterrestres.
Vida a 121 grados
Ahora, según publica el MIT en su revista Technology Review, estos investigadores aseguran que las células rojas se están reproduciendo a temperaturas de 121 grados C. A temperatura ambiente, son inertes. Esto es extremadamente raro. Las esporas de algunos extremófilos pueden sobrevivir a este tipo de temperaturas y reproducirse a temperaturas menores, pero nada que conocemos se comporta así a esas temperaturas.
Aunque este comportamiento no implica, desde luego, el origen extraterrestre de estas células, Wickramasinghe y compañía no pueden resistirse a señalar una explicación tan exótica. Han examinado la forma en que brillan cuando son bombardeadas con luz, y dicen que es notablemente similar a distintos espectros de emisión no explicados en diferentes partes de la galaxia. Uno de estos lugares es el Rectángulo Rojo, una nube de gas y polvo alrededor de una joven estrella en la constelación de Monoceros. Aunque no se puede admitir semejante teoría sin más pruebas, nadie puede negar que se trata de un fascinante misterio

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Un escéptico del cambio climático ahora pide fondos para combatirlo

El escéptico sobre cambio climático de más alto perfil del mundo ahora dice que el calentamiento mundial es “sin duda alguna, una de las principales preocupaciones que enfrenta el mundo hoy” y “un desafío que la humanidad debe enfrentar” . Bjorn Lomborg, el “ecologista escéptico” como él mismo se define, alguna vez comparado con Adolfo Hitler por el jefe del área de Clima de Naciones Unidas, es famoso por sus ataques contra científicos especialistas en clima por exagerar el porcentaje de calentamiento global y sus efectos en los seres humanos.

En un nuevo libro, que aparecerá este mes, Lomborg pedirá decenas de miles de millones de dólares anuales para invertir en el tratamiento del cambio climático.

“La inversión de 100 mil millones de dólares al año permitirá que podamos resolver el problema del cambio climático para fines de este siglo” , concluye el libro.

Luego de analizar ocho métodos para reducir o frenar el calentamiento mundial, Lomborg y sus compañeros economistas recomiendan la inyección de fondos para la investigación y desarrollo de fuentes de energía limpias como la eólica, la solar, la nuclear y la undimotriz.

En una entrevista para The Guardian, Lomborg dijo que financiaría las inversiones a través de un impuesto a las emisiones de dióxido de carbono que permitirá también reunir 50 mil millones de dólares para mitigar los efectos del cambio climático, a través de la construcción, por ejemplo, de mejores defensas marítimas, y 100 mil millones para la atención de la salud mundial.

Su declaración sobre la importancia de acciones sobre cambio climático tiene lugar en un momento crucial del debate, cuando los esfuerzos internacionales para un acuerdo global sobre las emisiones se estancaron en medio del resurgimiento de un clima de escepticismo causado por disputas sobre la confiabilidad de las pruebas científicas sobre calentamiento global.

Lomborg niega haber cambiado de opinión. Recuerda que aún en su primer libro aceptó la existencia de un cambio climático fabricado por el hombre. “El argumento que yo planteé siempre es que esto no es el fin del mundo”, le dijo a The Guardian. “Por esto es que debiéramos estar a la altura de lo que dicen todos, que es que debiéramos gastar bien nuestro dinero”.

Pero admite de todos modos que el punto de inflexión en su argumento fue el proyecto Consenso de Copenhague, en el que se pidió a un grupo de economistas que pensaran en la mejor forma para gastar 50 mil millones de dólares. Los primeros resultados, en 2004, colocan al calentamiento global cerca del último lugar en la lista, poniendo en cambio el acento en políticas como la lucha contra la malaria y el HIV/ Sida. Un análisis nuevo de 2008 incluyó nuevas ideas para reducir el aumento de temperaturas, alguna de las cuales llegaron a mitad de camino en el ranking. Lomborg dijo que decidió entonces considerar una variedad mucho más amplia de políticas para reducir el calentamiento global “para que el tema no terminara en el último lugar de la lista”.


http://www.clarin.com/sociedad/medio_ambiente/esceptico-cambio-climatico-fondos-combatirlo_0_327567313.html

Los bosques son la opción más competitiva contra el cambio climático

Bien gestionados, pueden recuperar los niveles de CO2 de la era preindustrial en cien años


Los bosques son la opción más competitiva en la lucha contra el cambio climático, afirmó Eduardo Rojas Briales, responsable Forestal de FAO, durante el XXIII Congreso Mundial de Organizaciones de Investigación Forestal (IUFRO) celebrado en Seúl la semana pasada. Añadió que el adecuado uso de los recursos forestales puede recuperar los niveles de CO2 de la era preindustrial en cien años. Otros ponentes señalaron que reducir la deforestación requiere un enfoque sistémico y presentaron evidencias científicas que constatan el binomio bosques y salud: 2 o 3 días en la naturaleza aumentan los niveles de serotonina, un neurotransmisor que reduce la depresión, los desordenes digestivos y la agresividad.



Seúl, Corea del Sur.
Yeray Martínez Montesdeoca (Enviado Especial)

Cerca de 2.700 participantes de más de 90 países han participado en el XXIII Congreso Mundial de la Unión Internacional de Organizaciones de Investigación Forestal (IUFRO por sus siglas en inglés) celebrado en Seúl la semana pasada. Durante 6 días se han desarrollado 170 sesiones en las que se han presentado más de 1.900 trabajos de investigación en campos como el cambio climático, biodiversidad y uso sostenible del bosque, bosques, comunidad y culturas o bosques, salud y seguridad ambiental.

El asunto más importante que está llevando los bosques a la primera escena mundial es el papel que éstos juegan frente al cambio global: los bosques son un gran almacén de CO2 y la deforestación y degradación son responsables, hoy día, de una quinta parte de las emisiones mundiales. Esta cifra es más que la de todo el sector mundial del transporte.

El reconocimiento de esta relevancia fue la única victoria ambiental tangible surgida de la Cumbre sobre Cambio Climático (COP 15) celebrada en Copenhague en diciembre de 2009, con la creación de incentivos a la conservación de los bosques a través del mecanismo
REDD+ (Reducción de Emisiones debidas a la Deforestación y Degradación de los Bosques).

Tal es así que un mes más tarde el Fondo Monetario Internacional
anunció la creación de un fondo de inversión de más 100.000 millones de dólares a destinar en estos proyectos.

Pero los bosques pueden ayudar en la lucha contra el cambio climático no sólo mediante la conservación de las áreas forestales que existen. También el uso sostenible de productos del bosque para la construcción o la producción de energía, contribuye a reducir las emisiones al sustituir otras fuentes de mayores tasas de emisión (acero, hormigón, plásticos).

El responsable Forestal de FAO, Eduardo Rojas, afirmó que un uso adecuado de los recursos forestales podría llevarnos a recuperar los niveles de CO2 atmosféricos de la era preindustrial en sólo 100 o 150 años.

Una gran oportunidad, una solución compleja

Las inversiones en REDD+ suponen una gran oportunidad para la mejora de los bosques del mundo, pero ésta no es una solución sencilla.

Por un lado abre la puerta a un gran número de sinergias. Conservar los bosques y evitar su degradación es también una buena noticia para la biodiversidad. Los bosques son uno de los lugares dónde más variedad de especies habitan.

Además, estas inversiones son una oportunidad para la mejora de las condiciones de vida de los países en vías de desarrollo. Es en ellos dónde se concentran las mayores tasas de deforestación y degradación.

Pero por otro lado, que esas inversiones consigan los resultados deseados conlleva que las personas que viven en y de los bosques sean beneficiarios directos de esas inversiones. Este hecho ha sido ampliamente contrastado por la ciencia forestal.

Así lo afirmaron en las sesiones plenarias del congreso Frances Seymour y José Joaquín Campos, directores de los centros de investigación forestal de relevancia mundial
CIFOR y CATIE.

Reducir la deforestación requiere de la participación activa de las comunidades asociadas a ellos, la regulación de los derechos sobre la tierra, la mejora de las condiciones de
gobernanza, la integración de los actores y escalas locales, regionales y nacionales y el manejo de los recursos a escala de paisaje. En definitiva, requiere un enfoque sistémico.

Generar los mecanismos que hagan posible esta vinculación entre las necesidades mundiales para con los bosques y las comunidades que los habitan y aprovechan requiere del desarrollo de proyectos complejos. Inversiones con un elevado coste de transacción. Y, como afirmó José Joaquín Campos, “no hay alternativa al enfoque sistémico”.

Por su parte los grupos indígenas observan REDD+ con desconfianza y recelo pues ven en este interés económico por los bosques una nueva amenaza a su soberanía sobre los recursos que manejan desde tiempos inmemoriales.

Bosques para la mitigación, pero también para la adaptación

Además, los bosques también han de afrontar los efectos del cambio global. Los cambios en las condiciones climáticas producirán variaciones en las especies que conforman los bosques, quizás demasiado rápidos para posibilitar su adaptación. Y la previsión del incremento de los eventos adversos, que
parece confirmarse, también conllevará efectos significativos: incendios o daños por vendavales, episodios de sequía e inundaciones.

La adaptación de los bosques a estos cambios es crucial para mantener los servicios que prestan y, por tanto, al bienestar de las comunidades vinculadas a ellos.

Se confirma el binomio bosques-salud. Foto: YMM
Se confirma el binomio bosques-salud. Foto: YMM
Pero no sólo cambio climático

El XXIII Congreso Munidal de IUFRO ha abordado múltiples temas, como el equilibrio necesario entre el aprovechamiento y la conservación, los servicios ambientales o el valor de los productos forestales para un futuro más verde.

Además ha habido sesiones específicas para el futuro de los bosques de Asia, las tecnologías emergentes en el sector forestal, la salud de los bosques y árboles, la relación de los bosques con las comunidades y culturas o los bosques urbanos.

Han sido de especial interés, asimismo, las aportaciones relacionadas con los bosques, la salud y la seguridad ambiental. Se presentaron evidencias científicas que constatan el binomio bosques y salud.

La Nippon Medical School ha demostrado que 2 o 3 días en la naturaleza aumentan los niveles de serotonina, un neurotransmisor que reduce la depresión, los desordenes digestivos y la agresividad.

También se está realizando un gran número de estudios relacionados con la búsqueda de aplicaciones y productos de utilidad para la salud, como los llevados a cabo activamente por el Instituto de Investigación Forestal de Malasia.

Asimismo, Peter Shaw Aston, de la Universidad de Harvard y especialista en los bosques tropicales de Asia, afirmó que en la increíble biodiversidad de los bosques tropicales puede encontrarse la solución a las plagas de los cultivos actuales y futuros.

Retos futuros de la ciencia forestal

La directiva de IUFRO aportó asimismo, al cierre del congreso, los retos de cara al futuro para la ciencia forestal:

- comunicación para la puesta en valor de los bosques y la ciencia forestal. En este sentido destaca el
IV Día de los Bosques, un evento paralelo a la próxima Cumbre del Clima (COP 16 ) en Cancún, y la declaración de 2011 como Año Internacional de los Bosques

- implantación de proyectos REDD: mecanismos de financiación, titularidad de tierras, seguimiento y evaluación de stocks, gobernanza, comunidades y biodiversidad

- selvicultura y mejora genética para una demanda múltiple y creciente de los servicios de los bosques: madera, productos no maderables, bioenergía, biodiversidad, captura de carbono o agua

- adaptación al cambio climático: sustitución de especies, resiliencia, resistencia a vendavales, incendios, inundaciones

- extensión de las plagas y enfermedades por la globalización: el flujo de mercancías está llevando a la aparición de plagas y enfermedades extrañas a los ecosistemas, causando daños severos.

- mejorar la transversalidad en la investigación forestal, tanto entre los diferentes grupos de IUFRO, como entre los investigadores forestales y aquellos de otras ramas de la ciencia (ciencias sociales, salud, economía, política).

En definitiva, tal y como rezaba el lema del congreso, el reto es conservar y promover los “Bosques para el Futuro, sosteniendo a la Sociedad y al Medio Ambiente”.