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martes, 3 de marzo de 2026

Contaminación, ruido, estrés climático… Debemos actuar contra los factores ambientales que ponen en riesgo la salud cardiovascular

 


En una colaboración sin precedentes, la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), el Colegio Americano de Cardiología (ACC), la Asociación Americana del Corazón (AHA) y la Federación Mundial del Corazón (WHF) han emitido una declaración conjunta exigiendo medidas inmediatas contra los estresores ambientales –contaminación, ruido, estrés climático…– para reducir la mortalidad cardiovascular.

El artículo, publicado simultáneamente en el European Heart Journal y otras revistas líderes en el área, advierte que es necesario abordar el cambio climático y la contaminación para luchar contra la que continúa siendo la primera causa de mortalidad a nivel mundial. El texto propone actuar localmente para lograr impacto global y llama a integrar contaminación, ruido, compuestos químicos y estrés climático en la prevención cardiovascular, del mismo modo que hoy integramos colesterol, hipertensión o tabaco.

Más de 13 millones de muertes al año

Durante décadas, la cardiología ha desarrollado tratamientos y medidas de prevención primaria y secundaria centradas únicamente en la persona: controlar la presión arterial, reducir el colesterol o dejar de fumar. Pero existe un punto ciego persistente: la exposición al entorno es un determinante clave del riesgo cardiovascular. Se estima que los factores de riesgo ambientales contribuyen a más de 13 millones de muertes anuales, superando la carga de muchos desencadenantes tradicionales.

Como apuntábamos más arriba, no se trata solo de contaminación del aire: el ruido crónico, la luz nocturna, los contaminantes químicos, la calidad del agua y del suelo y los impactos del cambio climático cada vez más frecuentes, como olas de calor o incendios, también juegan un papel fundamental.

Según la Organización Mundial de la Salud, casi toda la población mundial (el 99 %) respira aire que supera los límites recomendados por sus guías de calidad. La combinación de diferentes factores ambientales se acumula con los años y va afectando a nuestra salud cardiovascular. El artículo conjunto de las sociedades de cardiología recalca que estos condicionantes no actúan aislados, sino que interactúan a través de vías biológicas compartidas como la inflamación y el estrés oxidativo.

Los datos de carga global de enfermedades nos muestran que no se trata de un impacto marginal. Ya en 2019, el análisis del estudio Global Burden of Disease situó la hipertensión como el principal factor de riesgo de mortalidad, seguida del tabaco, y ubicó a la contaminación del aire como uno de los principales factores de riesgo de mortalidad (en el 4.º puesto). La temperatura no óptima es otro de los más relevantes (11.º).

Por eso, reducir la contaminación, el ruido o el calor urbano no es solo ecología: es prevención cardiovascular. Y también es prevención más justa, ya que estas exposiciones tienden a afectar de forma desproporcionada a poblaciones vulnerables, concentrándose en barrios con más tráfico, peor infraestructura de vivienda y menor capacidad de protección.

Plan de Acción

Ante la previsión de que el 70 % de la población mundial vivirá en ciudades en 2050, el documento propone diseñar urbes cardiosaludables con transporte activo y espacios verdes. Las cuatro organizaciones presentan un plan de acción basado en:

  • 1. Abogacía política: alinear las políticas climáticas con la salud cardiovascular y buscar financiación para los países más afectados. Implementar normas urbanas más ambiciosas, ciudades con menos combustión y más transporte activo, así como zonas verdes.

  • 2. Educación: integrar la salud ambiental en los planes de estudio de medicina al mismo nivel que factores de riesgo tradicionales como el colesterol o el tabaquismo. Registrar esta información en consulta mediante herramientas simples, como preguntar por exposiciones (tráfico, calor, humo, ruido), enseñar medidas de protección realistas y usar alertas ambientales en la toma de decisiones en pacientes vulnerables.

  • 3. Investigación: crear observatorios globales para monitorizar la relación entre contaminación y enfermedades en tiempo real (calidad del aire, temperaturas, incendios, ruido…), permitiendo así cuantificar el impacto, identificar desigualdades y evaluar qué políticas funcionan.

  • 4. Nuevas guías: desarrollar recomendaciones armonizadas y aplicables para partículas en suspensión, calor extremo, ruido, ozono y exposiciones químicas. Además, convertirlas en indicadores operativos que permitan una actuación temprana, tanto en salud pública como en clínica.

  •  

    Retroceso legislativo

    El artículo pone de manifiesto la brecha existente entre el conocimiento científico sobre los riesgos ambientales y su traducción en herramientas comprensibles, personalizadas y operativas para la población y los profesionales sanitarios. A estas alturas, el principal freno no es la incertidumbre científica: es el choque entre proteger la salud y sostener determinados modelos de movilidad, producción y consumo. En ocasiones, no solo se trata de inacción, sino de retroceso.

    Hace tan solo unos días, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) revocó el endangerment finding de 2009, la determinación que consideraba a los gases de efecto invernadero una amenaza para la salud pública, y que sustentaba la regulación de emisiones bajo la ley Clean Air Act. La consecuencia es clara: se debilita el soporte legal para normas sobre emisiones, empezando por las de vehículos, y se abre la puerta a un desmantelamiento regulatorio más amplio.

    El hecho de que estas normas se reviertan y las emisiones aumenten en las próximas décadas tendrá impactos sobre el clima, la calidad del aire y la salud cardiovascular.

    El papel de organizaciones científicas como la Sociedad Española de Epidemiología, a la que pertenecemos los autores de este artículo, no puede limitarse a generar consensos técnicos. La prevención cardiovascular del siglo XXI exige ampliar el foco desde el individuo al sistema, desde el paciente al entorno en el que vive. Reducir la contaminación no es solo una medida ambiental, es una intervención preventiva de primer orden, con beneficios rápidos, medibles y equitativos.

    La epidemiología cardiovascular ha demostrado sobradamente su capacidad para cuantificar riesgos, muertes atribuibles y años de vida perdidos. El reto que tenemos por delante es convertir ese conocimiento en un relato comprensible, movilizador y políticamente relevante.

    La pregunta ya no es si la contaminación causa enfermedades cardiovasculares, sino cuánto daño adicional estamos dispuestos a aceptar sabiendo que es, en gran medida, evitable.


    Artículo escrito con el asesoramiento de la Sociedad Española de Epidemiología.

    Fuente:  https://theconversation.com/contaminacion-ruido-estres-climatico-debemos-actuar-contra-los-factores-ambientales-que-ponen-en-riesgo-la-salud-cardiovascular-275596

    viernes, 17 de febrero de 2017

    Detectaron "niveles extraordinarios" de contaminación en las fosas oceánicas más profundas del planeta

    Científicos de la Universidad de Aberdeen hallaron altísimos registros de polución en las depresiones marinas de las Marianas y de Kermadec, a más de 10.000 metros de profundidad. El hallazgo demuestra que el impacto de la actividad humana puede llegar hasta los rincones más remotos del mundo




    Mapa de la fosa de las Marianas

    Científicos en Reino Unido han detectado "niveles extraordinarios" de contaminación provocados por la actividad humana en dos de las fosas oceánicas más profundas del planeta, revela un estudio publicado este lunes por la revista Nature.

    sábado, 1 de septiembre de 2012

    Ambientalistas fijan posición frente a las consecuencias ambientales por la explosión gasífera en Venezuela

    Posted on  by ANCA24
    Una vez más nos vemos en la penosa tarea de fijar posición frente a la tragedia que embarga a un pueblo que su mayor culpa es, pisar en uno de los mayores reservorios de combustibles fósiles en el planeta.
    Nuevamente otro significativo accidente que sin dudas dejará secuelas, muchas irremediables, frente a los que no tienen voz. El daño patrimonial, ecológico y ambiental que sufre otra Reserva Natural, otro Parque Nacional, créanlo o no, esta contemplado como “sacrificios necesarios” para la industria petrolera mundial.
    Hoy la producción petrolera venezolana cobra nuevas victimas, las muy dolorosas perdidas humanas bajo su responsabilidad y además, tendrá en su consciencia la inevitable contaminación que genera este tipo de incidentes.

    lunes, 2 de enero de 2012

    La cara oculta de la contaminación

    Por Clarissa Sebag-Montefiore

    BEIJING, 20 dic (IPS) - Aumentan las protestas ambientalistas en China, que alberga a 21 de las 100 ciudades más contaminadas del mundo. Los críticos aseguran que las autoridades manejan en público estadísticas parciales de la polución.

    Los responsables de los asuntos ambientales de Beijing sostienen que esta ciudad capital ya cumplió su objetivo anual de "días de cielo azul" para 2011, declarando que la calidad del aire este año fue mejor que en 2008, el año en que se realizaron los Juegos Olímpicos.

    Las últimas declaraciones fueron objeto de burlas en Internet. Muchos entienden que el gobierno esté encubriendo la contaminación.

    El domingo 18, la estatal Agencia de Noticias Xinhua informó que Beijing disfrutó 274 días de "cielo azul" en lo que va de este año. 

    viernes, 11 de noviembre de 2011

    El 20% de los residuos generados por actividades sanitarias son peligrosos

    El 80 por ciento de los desechos generados por las actividades sanitarias son residuos generales, similares a los que se producen en el ámbito doméstico. Sin embargo, el 20 por ciento restante corresponde a desechos peligrosos, que pueden ser infecciosos, tóxicos e incluso radiactivos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda esta semana que es necesario mejorar el manejo de estos residuos, una tarea que requiere el compromiso firme de gobiernos y autoridades locales.
    ENVIADO POR: ECOTICIAS.COM / RED / AGENCIAS, 11/11/2011, 13:00 H 
    "Cada año se administran unos 16.000 millones de inyecciones en todo el mundo, pero no todas las agujas y jeringuillas no se manejan después de forma adecuada. Los residuos sanitarios contienen microorganismos potencialmente dañinos, que podrían infectar a los pacientes de los hospitales, los trabajadores sanitarios y a la población en general", han señalado los expertos de la OMS.
       La mayoría de los desechos sanitarios peligrosos (15%) son residuos infecciosos y anatómicos, es decir, restos de materiales contaminados con sangre o sus subproductos, cultivos o agentes infecciosos, entre otras sustancias, muestras para el diagnóstico que contienen sangre u otros fluidos corporales, animales de laboratorio infectados y materiales o equipamientos contaminados.

    jueves, 29 de septiembre de 2011

    Las ciudades más y menos contaminadas del mundo


    La OMS publica su primer mapa de polución mundial | Ahwaz, en Irán, es la peor y en España, Zaragoza


    • Redacción
    • ,
    • ADN | hace 24 minutos  



    Un grupo de trabajadores se desplaza en moto retando a la polución en Huiain (China).

    REUTERS
    La contaminación del aire preocupa a laOrganización Mundial de la Salud (OMS)porque "está alcanzando niveles que ponen en peligro la salud de la gente" y es responsable de la muerte anual de más de dos millones de personas.
    Así lo recordó hoy el organismo durante la presentación de la primera base de datos sobre la polución mundial, donde se encuentran 1.085 ciudades de 91 países.
    Y los resultados no son del todo positivos. Cerca de la mitad de países superan los niveles de toxicidad permitida, fijada en 20 microgramos de las partículas contaminantes grandes (PM10) por metro cúbico.
    Por encima de ese nivel, el aire que se respira es perjudicial para la salud e incide en el riesgo de padecer alguna enfermedad respiratoria o cardiovascular.
    La palma se la llevan Mongolia y Botswana, con niveles de PM10 que rebasan los 200, 10 veces más de lo recomendado por la OMS.
    Además, en ciudades como Ahwaz, en Irán, las partículas contaminantes en el aire son 372 microgramos por metro cúbico.
    Aunque España esté cercana a la media recomendada, la rebasa. Los 29 microgramos españoles están en la línea de los que registran países como Bélgica, Francia, Alemania, Dinamarca, Holanda o Portugal.
    María Neira, directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS, explicó a Efe que "en España se han hecho grandes progresos en medición de calidad del aire".
    La urbe española que peor respira es Zaragoza, con un registro de 45, seguida de Granada, con 40.
    Madrid -muy criticada por la polución- se acerca a la media española, con 26. En cambio, las mejores son Santiago de Compostela  y Logroño, con 18.
    Para Neira, como en el resto de países europeos las situaciones particulares "dependen mucho de cada ciudad, de su liderazgo político o de la presión de los ciudadanos".
    "Depende también de la situación geográfica, no cabe duda. No es lo mismo una ciudad de montaña, que una de mar o una industrial, pero creo que empieza a haber una concienciación importantede los ciudadanos para que se mejore la calidad del aire", concluyó.
    CIUDADES (Y CONTRASTES)
    Tokio y Donostia La capital nipona y San Sebastián tienen el mismo nivel de partículas PM10: 23 microgramos por metro cúbico. Lo igualan Génova y Toledo.
    Londres y Santander Con 29 microgramos por metro cúbico, Londres obtiene el mismo resultado que Santander. Bilbao y Jerez superan a los británicos.
    NYC y Salamanca Nueva York tiene, con 21, menos contaminación que Amsterdam, con 24 y Salamanca, con 26. Mataró y Móstoles sacan 27, más que Los Ángeles.
    Roma y Albacete Según la OMS, tienen 35 y 33 microgramos de PM10 por metro cúbico. Más contaminada aún está París, con 38. Granada, Argel y Bangkok 'compiten' al doblar el nivel recomendado por la OMS.
    Helsinki y Zaragoza La ciudad aragonesa, con 45 microgramos por metro cúbico, dobla a la capital finlandesa, a Philadelphia ( EE UU) y a Logroño, a tan sólo 172 kilómetros de distancia. 
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