Argentina desecha 120.000 toneladas de residuos tecnológicos al año, pero sólo se recicla el 5 por ciento. En la ciudad de Buenos Aires el número ronda los 7 kilos per cápita (el doble que en el resto del país), debido sobre todo a la gran cantidad de empresas que tienen oficinas en la capital.
Esto incluye los casi 10 millones de móviles que se dejaron de usar el último año, sumados a un millón de computadoras y otro tanto de impresoras, y que en el peor de los casos terminan contaminando un basural.
Desde hace unos años, junto con la creciente presencia de dispositivos electrónicos en el hogar y las empresas ha surgido un problema: la disposición de esos desechos electrónicos.