¿Cuánto pagaría para proteger de huracanes, sequías y cosas por el estilo al mundo en el que vivirán sus tataranietos?
En mayo, con poca alharaca, la administración Barak Obama publicó nuevos estimados del "costo social del carbono", una medida en dólares y centavos del daño futuro -por inundaciones, pandemias y menor productividad agropecuaria- que resultará de cada tonelada adicional de liberación de dióxido de carbono que atrapa el calor en la atmósfera.
Las nuevas cifras probablemente tengan más importancia de lo que implicaría el anuncio hecho sin mucho ruido. Sugieren que el cambio climático podría causar sustancialmente más daño económico de lo que creía antes el gobierno. Pero también sugieren que hay un debate legítimo a desarrollar acerca del costo de evitar que empeore la situación.
Quizá la conclusión más sorprendente que surge de las nuevas estimaciones es que el sacrificio requerido de nuestra generación para evitar un vasto cambio climático en el futuro puede ser más bien pequeño.
