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viernes, 16 de enero de 2026

Cuánto pesa el estrés laboral en la salud mental: del ‘burnout’ a la depresión

 Un estudio calcula que si se minimizase el estrés en el trabajo se podrían evitar el 18% de los trastornos depresivos


La buena salud mental es una especie de puzzle formado por piezas genéticas y ambientales. Algunas ya vienen de serie, como la mayor o menor predisposición genética a sufrir algún problema mental; y otras, se construyen con el tiempo, a través del entorno en el que vives, la familia que te toca, la relación con los demás, la situación económica, el trabajo o los sucesos traumáticos que puedan surgir. Una amalgama de factores definen la buena o mala salud mental de cada uno, pero no todos juegan el mismo papel. El estrés laboral, por ejemplo, pesa en la depresión y, según un estudio publicado en la revista Molecular Psychiatry, cuyo texto completo adjuntamos, si se minimizase este factor de riesgo, se reduciría un 18% los casos de trastornos depresivos.

Celso Arango, jefe de Psiquiatría del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y autor del estudio, expone que, de entrada, el estrés es algo positivo para el organismo, es la reacción ante una alerta y el cuerpo humano está acostumbrado a él. Pero todo tiene su medida. “El estrés aumenta el cortisol, que es neurotóxico. El estrés crónico, mantenido, acaba produciendo insomnio, ansiedad y cuadros depresivos”, explica el médico, que también es presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría.

El estudio, que hace una revisión de la literatura científica disponible sobre el papel de los factores de riesgo modificables, calcula qué porcentaje se podría evitar si un factor de riesgo clave desapareciese. Depende, en cada caso, de la enfermedad y las circunstancias. La investigación calculó, por ejemplo, que, si se evitaran las “adversidades infantiles”, como los abusos o el maltrato en la infancia, se reduciría un 38% los casos de esquizofrenia. Y si se practicase ejercicio físico de forma adecuada y constante, “se reduciría un 15% los casos de alzhéimer en el futuro”, apunta Joaquim Raduà, investigador del Institut d’Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer (Idibaps) del Hospital Clínic de Barcelona y autor también de estudio.

Pese a las limitaciones de la investigación —puede haber sobreestimaciones o subestimaciones en la prevalencia de factores de riesgo y “la eficacia en el mundo real de las intervenciones preventivas específicas dirigidas a estos factores debe demostrarse”, admiten los autores—, Raduà asegura que el estudio sirve para demostrar, por un lado, que los factores sociales solo explican una parte de los problemas de salud mental —”A veces, hay un reduccionismo de que todos los trastornos mentales son por temas sociales y no es así; influye la genética, el ambiente y la interacción entre ambos”—. Pero, a su vez, Raduà insiste en que “si se pudiese actuar sobre estos factores, se podrían evitar casos”. Arango admite que los cálculos son “utópicos” porque “uno no puede quitarlas del todo”, no puede borrar del mapa al 100% esos factores de riesgo, pero sí reducirlos. “Si conseguimos reducir el estrés laboral al 50%, habría un 8% menos de patología depresiva”, ejemplifica.

El estrés daña la salud. De hecho, la Organización Mundial de la Salud ya incorporó el síndrome de desgaste profesional (burnout) en la última actualización de la Clasificación Internacional de Enfermedades como un problema relacionado con el trabajo. Toni Corominas, vocal de la Junta Directiva del Clúster de Salud Mental de Cataluña y director de la Cátedra de Salud Mental de la Universidad de Vic, explica que las bases del burnout son tres: “Por un lado, hay un cansancio emocional y físico, como una sensación de carga y agotamiento ante las exigencias de la tarea; también hay una despersonalización, de manera que los trabajos se hacen de forma fría e impersonal porque esa persona no se siente a gusto con su rol; y, en tercer lugar, existe una falta de realización personal en el trabajo”.

Como en una especie de tobogán, ese burnout incipiente puede desencadenar un trastorno de ansiedad o depresión. Aparte de los factores de vulnerabilidad innata, explica Corominas, hay factores acumulativos: “Estos empiezan por una negación, cuando cuesta hablarlo, porque hay un estigma todavía para decir que uno se siente mal. Y luego entras en esas conductas que complican más la cosa: en vez de hablar, pasas a una actitud pasiva, no valoras las nuevas oportunidades como factor de motivación de cambio y entras en esa pendiente”.

Después de un tiempo en esa cuesta abajo, con una sensación de desánimo y falta de placer o capacidad de disfrutar de las cosas que antes generaban un gusto, describe Corominas, el camino se enfila hacia la depresión. “A esto se le acompañan otros síntomas como la alteración del sueño, el apetito o la líbido, el cansancio y alteraciones del rendimiento. Este cuadro, que podría ser inicialmente reactivo [a la situación laboral], puede pasar a convertirse en una depresión mayor: los síntomas se agravan con una sensación de desesperanza e impotencia, no ves arreglo al tema”.

Prevención

Todo ese tobogán, eso sí, se puede prevenir. Hay que anticiparse, de hecho. “Cuando notas que tienes un problema, hay que iniciar una conversación asertiva, con los superiores o los compañeros, hay que crear espacios de encuentro para analizar lo que está pasando”, apunta Corominas. Siempre que sea posible, claro. Descansos temporales, entornos laborales amables o facilidades para conciliar con las cargas familiares, apunta Arango, son algunas opciones para mejorar la gestión del estrés laboral.

Las empresas, por su parte, aunque más concienciadas, todavía tienen tareas pendientes, apunta Corominas: “Desde que se puso en marcha la ley de prevención de riesgos laborales, en los años noventa, menos del 1% de las empresas han implementado planes de prevención psicosocial. Ha sido la gran asignatura pendiente”. A través del Clúster de Salud Mental, los expertos han desarrollado guías de manejo de la ansiedad, para afrontar el estrés, de gestión emocional y de abordaje de la alteración del estado de ánimo y conductas adictivas.

Corominas remarca unas señales de alerta para cuando ese estrés laboral empieza a complicarse. Una de ella, dice, “el retraimiento”, cuando una persona se aísla o no se atreve a comunicar o expresar sus sentimientos. También pone el foco en una eventual “alteración del patrón habitual del sueño u otros hábitos cotidianos”. Otro aviso es la “magnificación de los problemas” y, por último, “el sentimiento de culpa, cuando se atribuye todos los males”. “Ojo con la culpa porque, a veces, es otro engaño de la mente cuando estás con el chip depresivo”.

Fuente: ELPAIS

https://www.prevencionintegral.com/actualidad/noticias/2022/12/02/cuanto-pesa-estres-laboral-en-salud-mental-burnout-depresion?utm_source=cerpie&utm_medium=email&utm_campaign=flash_150126

lunes, 5 de mayo de 2025

El estrés laboral puede acortar la vida, según un estudio conjunto de Harvard y Stanford

 Una investigación alerta sobre los efectos físicos del desgaste laboral, desde enfermedades cardiovasculares hasta envejecimiento inmunológico acelerado

Un estudio en conjunto de
Un estudio en conjunto de estas universidades sugiere que el estrés laboral podría acortar la vida


En la vida profesional moderna, donde la productividad suele imponerse sobre el bienestar, un estudio conjunto entre las universidades de Stanford y Harvard advierte que el estrés generado por condiciones laborales adversas no solo afecta el estado emocional de las personas, sino que puede tener efectos devastadores sobre la salud física, incluyendo una reducción significativa en la esperanza de vida.

La investigación, publicada en la revista Behavioral Science & Policy, estuvo liderada por el Dr. Jeffrey Pfeffer (Universidad de Stanford) y el Dr. Joel Goh (Universidad de Harvard), y analizó los resultados de 228 estudios previos centrados en las condiciones laborales y su impacto en la salud de los trabajadores. Los hallazgos no solo confirman una fuerte relación entre el ambiente laboral y el deterioro físico, sino que también ponen en cuestión los modelos organizacionales que priorizan la exigencia por encima del cuidado humano.

Los factores laborales más nocivos para la salud

Estos factores en el ámbito
Estos factores en el ámbito laboral tienen resultados negativos para la salud (crédito cortesía de la Universidad de San Buenaventura)
El análisis identificó una serie de factores que actúan como detonadores del estrés crónico en el entorno de trabajo. Entre ellos, tres resultaron especialmente perjudiciales: las largas jornadas laborales, la falta de control sobre las tareas y decisiones, y la inseguridad laboral. Estas condiciones no solo deterioran la salud mental, sino que, según los investigadores, también tienen consecuencias fisiológicas medibles.

A estos tres factores se suman otros como la imposibilidad de conciliar la vida familiar con las exigencias del empleo. La falta de equilibrio entre la vida personal y profesional fue señalada como un riesgo comparable al de trabajar en exceso, con consecuencias físicas igualmente graves.

El impacto en números: estadísticas alarmantes

Las cifras reveladas por el estudio muestran un panorama preocupante. Las personas que experimentan inseguridad en el empleo presentan una probabilidad un 50% mayor de reportar problemas de salud. En paralelo, quienes enfrentan altas exigencias laborales ven incrementado su riesgo de enfermedad en un 35%. Y aquellos que deben someterse a jornadas extensas tienen un 20% más de probabilidades de fallecer de forma prematura en comparación con quienes tienen horarios más moderados.

Uno de los datos más llamativos del estudio señala que los empleados que no logran dedicar tiempo a su familia debido a sus responsabilidades laborales tienen un 90% más de posibilidades de reportar un estado de salud deteriorado.

Un riesgo comparable al humo de segunda mano

Aunque el estudio no incluye comparaciones directas con otros factores de riesgo como el tabaquismo o la contaminación ambiental, los autores advierten que los efectos de un entorno laboral tóxico pueden ser tan nocivos como la exposición pasiva al humo del cigarrillo. En algunos casos, el estrés sostenido en el ámbito laboral puede incluso superar al tabaco en su impacto negativo sobre el cuerpo humano.

“El mensaje final es claro: mejorar las condiciones de trabajo o hacer un cambio de carrera no es solo una decisión profesional, sino una medida importante para proteger la salud a largo plazo”, concluyen Pfeffer y Goh.

Consecuencias fisiológicas: del sistema cardiovascular al sistema inmune

El estrés laboral prolongado puede
El estrés laboral prolongado puede desencadenar una variedad de enfermedades físicas (Foto: Freepik)
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El estrés laboral prolongado puede desencadenar una variedad de enfermedades físicas. Entre las más comunes se encuentran las cardiovasculares, los trastornos musculoesqueléticos —como dolores crónicos de espalda o cuello—, y afecciones psicológicas como la depresión y el agotamiento extremo.

Más allá de estos diagnósticos, el estudio también menciona una dimensión menos visible pero igualmente grave: el envejecimiento inmunológico. Bajo condiciones de estrés crónico, el sistema inmunológico puede debilitarse, reduciendo la capacidad del cuerpo para combatir infecciones y enfermedades. Esto no solo aumenta la vulnerabilidad a dolencias comunes, sino que también podría acelerar procesos biológicos asociados con el envejecimiento prematuro.

Estrategias para reducir el daño: límites, desconexión y autocuidado

Frente a un entorno laboral potencialmente nocivo, los autores proponen una serie de recomendaciones prácticas que pueden contribuir a disminuir el impacto del estrés sobre la salud. En primer lugar, establecer límites claros entre el horario laboral y el tiempo personal se vuelve fundamental. Esto implica tanto normas institucionales como decisiones individuales para preservar el descanso y el espacio privado.

En segundo lugar, los investigadores aconsejan desconectarse digitalmente al finalizar la jornada laboral, evitando correos o mensajes relacionados con el trabajo fuera de horario. También destacan el valor de incorporar actividades que favorezcan la relajación, como el ejercicio físico, la meditación o la lectura.

Finalmente, una práctica sencilla pero eficaz consiste en realizar pausas regulares durante la jornada de trabajo, que permitan a la mente y al cuerpo recuperar energía antes de continuar con las tareas pendientes.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/2025/05/02/el-estres-laboral-puede-acortar-la-vida-segun-un-estudio-conjunto-de-harvard-y-stanford/

miércoles, 29 de mayo de 2024

Por qué el estrés crónico empuja a comer más y peor

 Una investigación explica el mecanismo cerebral que está detrás del círculo vicioso del estrés y la preferencia por las comidas hipercalóricas, y sugiere cómo frenarlo.


Acompañar el café de media mañana con un dónut, atacar la bolsa de patatas fritas en el aperitivo o rendirse a la lasaña al llegar a casa del trabajo nos pueden parecer pequeñas recompensas inmersos en una estresante jornada laboral. Sin embargo, recientes investigaciones indican que son una muy mala elección, y no solo desde el punto de vista nutricional, sino porque favorecen un círculo vicioso que, a la larga, modula las respuestas cerebrales y del que puede resultar muy difícil salir.

Es la principal conclusión de un estudio llevado a cabo por el grupo de Herbert Herzog, director del laboratorio de Trastornos alimentarios en el Instituto Garvan de Investigación Médica, en Sídney (Australia).

En modelos animales, los científicos han descrito cómo el estrés crónico anula la respuesta natural del cerebro a la saciedad, provocando que disminuya el placer que se obtiene de la comida, y en su lugar, favorece un aumento de las señales que buscan “recompensas”, lo que se traduce en una carrera hedonista hacia la ingesta de alimentos cada vez más y más apetitosos.

Así, la investigación, cuyos resultados acaban de aparecer en la revista Neuron, muestra que la exposición al estrés influye en el funcionamiento de una parte del cerebro, la habénula lateral, que cuando se activa suele amortiguar las señales de recompensa.

Pero al sumarse una dieta hipercalórica, el resultado es una mayor preferencia por los alimentos dulces y apetitosos, y, a la larga, el aumento de peso y la obesidad.

Los autores son rotundos: “El estrés crónico fomenta el consumo de alimentos apetecibles y puede potenciar el desarrollo de la obesidad”, escriben en este artículo cuyo primer firmante es Chi Kin Ip, del Instituto Garvan.

En declaraciones a DM, el profesor Herzog explica que normalmente, las respuestas del cerebro a una dieta rica en grasas y al estrés se encauzan a través de diferentes vías neuronales. Por un lado, “una dieta rica en grasas a largo plazo conduce a un ajuste de las vías reguladoras homeostáticas que reducen el impulso de comer y, al mismo tiempo, aumentan el consumo de energía, sobre todo mediante el incremento de la tasa metabólica básica y la producción de calor para contrarrestar el exceso de suministro de energía”.

Y, por otro lado, “el estrés, en un contexto agudo, promueve un mayor consumo de energía para hacer frente de inmediato a la situación estresante (peligrosa)”.

La alianza maliciosa surge cuando la situación “peligrosa” se cronifica: ”En un contexto crónico, el estrés modula el sistema hedónico de homeostasis energética, que es lo suficientemente potente como para anular el mecanismo normal de control homeostático que normalmente impide comer en exceso".

En resumen, afirma el científico por email, "en un contexto crónico, el estrés es el socio dominante”,

Ese círculo vicioso está orquestado en el cerebro por el neuropéptido NPY, una molécula que produce el organismo de forma natural en respuesta al estrés. Cuando los investigadores bloquearon el NPY en las células de la habénula lateral de ratones estresados y que recibían una dieta rica en grasas, los animales consumieron menos comida, y se frenó el aumento de peso.

Cómo romper ese círculo

¿Puede servir NPY para desarrollar tratamientos que favorezcan la saciedad? Si bien está muy conservada en la evolución y es idéntica entre ratones y humanos, así como las vías neuronales que la controlan, confirma el profesor Herzog, esta molécula implicada en la alimentación y el estrés, “también interviene en la regulación de muchas otras funciones cerebrales, como la termorregulación y el ritmo cardíaco”, lo que dificulta su uso como una diana terapéutica.

Sin embargo, apunta una opción mucho más sencilla y accesible para romper con ese círculo vicioso.

Según se expone en el estudio, los ratones estresados alimentados con una dieta rica en grasas consumían tres veces más sucralosa (un edulcorante) que los que sólo tomaban una dieta rica en grasas. Sin embargo, no observaron esa preferencia por el agua azucarada en los ratones estresados que seguían una dieta normal.

Así que el investigador apunta que el estudio “es un recordatorio de que hay que evitar un estilo de vida estresante y, sobre todo -si se sufre estrés a largo plazo- intentar seguir una dieta sana y dejar a un lado la comida basura”.

Fuente: https://www.prevencionintegral.com/actualidad/noticias/2023/06/12/por-que-estres-cronico-empuja-comer-mas-peor?utm_source=cerpie&utm_medium=email&utm_campaign=flash_290524

viernes, 5 de abril de 2024

Si estás muy estresado en el trabajo, tienes más riesgo de sufrir lumbalgia

 Investigadores de la Universidad Técnica de Dresde (Alemania) han demostrado que las áreas psicosociales de la vida laboral, como la carga de trabajo o el control de un superior contribuyen de manera significativa al desarrollo de la lumbalgia.

4 Abril 2024

En todo el mundo, más del 23% de la población sufre de dolor lumbar crónico. Esto hace que sea el trastorno de dolor crónico más prevalente, asociado con inmensos costes económicos para los sistemas sanitarios. Los problemas suelen atribuirse a riesgos en el lugar de trabajo, pero suelen estar relacionados con factores físicos como una postura incorrecta o permanecer demasiado tiempo sentados.

En este meta-análisis, el equipo de investigadores sintetizó más de 19.000 conjuntos de datos de 18 estudios que investigaban las asociaciones entre las áreas psicosociales de la vida laboral y la lumbalgia. Los resultados revelaron evidencias científicas sólidas de una asociación entre las exposiciones a los factores de riesgo psicosociales relacionados con el trabajo y el dolor lumbar crónico.

«Las personas con una carga de trabajo elevada sufrieron con mayor frecuencia de dolor lumbar crónico. Los empleados con mayor control del trabajo se vieron menos afectados. También se demostró que el dolor de espalda era menor cuando las personas recibían apoyo social en el trabajo por parte de sus superiores y colegas», explica la psicóloga social, Anne Tomaschek, una de las autoras de la investigación.

Según otra de las responsables del trabajo, Denise Dörfel, los datos de este estudio «proporcionan una base importante para el desarrollo de programas de prevención». «En vista de la creciente carga y los altos costes de la lumbalgia para las personas, los empleadores y la sociedad, este meta-análisis proporciona importantes conocimientos para la salud pública y la gestión de los recursos humanos. Un rediseño de las condiciones de trabajo podría reducir el absentismo laboral relacionado con el dolor. Pausas flexibles, más autonomía en la programación del trabajo, todo ello reduce la carga de trabajo…», concluye la experta.


Fuente:  https://www.prevencionintegral.com/actualidad/noticias/2020/03/16/si-estas-muy-estresado-en-trabajo-tienes-mas-riesgo-sufrir-lumbalgia?utm_source=cerpie&utm_medium=email&utm_campaign=flash_040424

sábado, 3 de febrero de 2024

Síntomas del estrés laboral y consejos del especialista para que no acabemos agotados

 El estrés laboral puede provocar dolores de cabeza, malestar digestivo, problemas de sueño, debilidad del sistema inmunitario, tensión muscular o problemas dentales



El primer trimestre del año se suele hacer muy largo. Muchos días sin ningún festivo, que pueden aumentar los niveles de estrés laboral. Además, en estas fechas la presión por cumplir con plazos ajustados, las demandas crecientes y tener unas expectativas elevadas generan tensiones lo que produce un impacto negativo a nivel físico como mental.3

Y como explica Jorge Buenavida, psicólogo de BluaU de Sanitas

  • Ignorar el estrés puede llevar a una disminución de la satisfacción laboral y, en última instancia, a un agotamiento profesional.
  • Además, afecta a las relaciones personales y la calidad de vida en general.

Por ello, es importante reconocer y abordar este problema de manera proactiva, ya sea a través de estrategias personales, como la gestión del tiempo y la búsqueda de apoyo, o mediante la comunicación abierta en el entorno laboral para buscar soluciones”. 

El estrés puede provocar o acrecentar los dolores de cabeza.

El estrés puede provocar o acrecentar los dolores de cabeza. YANALYA. FREEPIK.

¿Cómo afecta el estrés a la salud?

El impacto del estrés sobre la salud es importante y muy variado. Las personas que lo sufren pueden ver como aumentan o aparecen:

Todo ello hace que aumente la vulnerabilidad a las infecciones, tensión muscular o problemas dentales

Respecto a este último punto es muy habitual que “las situaciones de tensión prolongada pueden originar malos hábitos como el bruxismo, una acción que consiste en apretar o rechinar los dientes involuntariamente".

Esta costumbre, a su vez, como señala Lorena Trinidad, odontóloga de Sanitas Dental.

  • "Desencadena otra serie de problemas dentales como desgaste del esmalte, sensibilidad dental, enfermedades en las encías como gingivitis o periodontitis y, en casos extremos, hasta daño en las articulaciones temporomandibulares”. 
El estrés laboral está detrás de muchos casos de bruxismo.

El estrés laboral está detrás de muchos casos de bruxismo. KARLYUKAV. FREEPIK.

Consejos para manejar el estrés laboral

Precisamente para evitar que el estrés laboral derive en todo este tipo de molestias, el psicólogo Jorge Buenavida y el médico Efraín López, de BluaU de Sanitas facilitan una serie de consejos para tratar de gestionar mejor la tensión derivada del trabajo: 

  • Comunicación abierta y resolución de conflictos.

Una de las claves para manejar el estrés en el trabajo es tener un trato transparente y la capacidad para abordar enfrentamientos de manera constructiva con los compañeros. 

Actuar de esta forma ayuda a rebajar “las tensiones y se fomentan relaciones positivas”, señalan los especialistas. 

  • Tomarse descansos breves y organizar mejor el tiempo.

Las pausas a lo largo de la jornada, aunque sean cortas, ayudan a prevenir la fatiga y el agotamiento

Si se logra establecer un equilibrio adecuado entre el trabajo y el descanso, aumenta la productividad y aminora la presión constante.

  • Establecer límites y prioridades.

Asumir que no se puede llegar a todo y que, probablemente tampoco sea necesario hacerlo, permite evitar la sobrecarga de tareas. Además, identificar las prioridades hace que se afronten de forma más eficaz. Con todo ello se “merma la sensación de agobio y se promueve un equilibrio entre el empleo y la vida personal”, señalan.

Dedicar tiempo a hobbies es esencial para mantener el equilibrio vital.

Dedicar tiempo a hobbies es esencial para mantener el equilibrio vital. FREEPIK

  • Prácticas de mindfulness y respiración profunda.

Si ya hay estrés, estas dos prácticas son una buena manera de reducirlo y centrar la mente en el momento presente. Además, estas prácticas ayudan a mantener la calma y a perfeccionar la toma de decisiones en situaciones complejas. 

  • Establecer rutinas saludables.

Como lo físico y lo mental están íntimamente relacionados es esencial incorporar hábitos saludables en la vida diaria, como una dieta equilibrada, ejercicio regular y un buen patrón de sueño. 

Todo ello va a ayudar a mejorar el bienestar general aportando más fuerza mental y física, así como claridad para afrontar los desafíos del día a día. 

Entre todos estos buenos hábitos, los expertos destacan especialmente el ejercicio físico porque “ayuda a liberar endorfinas, menguando el nerviosismo y mejorando el estado de ánimo”. 

Fuente: https://www.levante-emv.com/salud/guia/2024/01/02/sintomas-estres-laboral-consejos-especialista-97611482.html