Si el mobbing puede definirse como las conductas de hostigamiento y persecución intensas o extrema violencia, que se prolongan en el tiempo y que tienen la finalidad de dañar psíquica o moralmente al trabajador; los conflictos interpersonales en el trabajo son identificados porque suelen ocurrir ocasionalmente, y el abuso de poder se puede distinguir por conductas de hostigamiento periódicas, pero sin la finalidad de dañar psíquica o moralmente, sino de investirse de autoridad moral de la que se carece.
Se ha diferenciado el mobbing de los conflictos interpersonales en el trabajo. Pero entre estos se puede distinguir el abuso de poder que consiste en un patrón de conducta dominante, imperativo, arbitrario, injusto y abusivo, por parte del jefe; que podemos identificar como coacción autoritaria en el sentido de que el jefe hace uso de un poder otorgado por la posesión de un cargo o función, pero de tal forma que este uso no está dirigido a cumplir las funciones atribuidas a ese cargo, sino a satisfacer intereses personales del individuo que lo ejerce.
Y este abuso de poder, aunque daña al trabajador, el superior lo realiza con el fin de investirse de una autoridad de la que carece en aspectos como: fuerza moral, capacidad, inteligencia, conocimientos técnicos, formación, en definitiva en currículum.