Las centrales eléctricas acaparan más de un tercio de los recursos hídricos de un país. En Estados Unidos, estas necesidades rondan el 41% del agua disponible. Paradójicamente, un 20% de la energía se destina a almacenar y transportar el agua a las ciudades y y al abastecimiento de los canales de riego de la agricultura. El binomio agua-energía resulta por tanto una ecuación de difícil solución, salvo que se se empiecen a adoptar medidas que gestionen mejor este recurso. Por Enrique Leite.
Las centrales eléctricas se sitúan en el ránking de la demanda de agua bastante por encima de la agricultura o el consumo humano. En Estados Unidos, según los datos oficiales, estas necesidades de abastecimiento de agua rondan el 41% mientras que la destinada para el sector primario se sitúa en el 37% y la que se destina al consumo humano el 17%.
La situación en los países industrializados de Europa no difiere mucho de la norteamericana. Según la Agencia Europea de Medioambiente, las necesidades energéticas alcanzan una proporción del 37% de media, aunque en países como Alemania, Francia o Polonia, esta cifra rebasa el 50%.
La situación en los países industrializados de Europa no difiere mucho de la norteamericana. Según la Agencia Europea de Medioambiente, las necesidades energéticas alcanzan una proporción del 37% de media, aunque en países como Alemania, Francia o Polonia, esta cifra rebasa el 50%.
