Por estudios antropológicos se ubican las primeras viviendas fijas en la época mesoindia, que abarca el periodo comprendido entre el 5.000 y el 1.000 ac.
Esto es posible de afirmar, debido a que en ese lapso se produce un cambio en las condiciones de vida de quienes habitaban en el Continente, como consecuencia de las modificaciones del clima y vegetación que condicionaron la desaparición de los grandes mamíferos, la cual les permitió a estos antiguos pobladores, convertirse en recolectores y pescadores, tal como lo atestiguan los restos encontrados en las costas y las islas de la región.