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viernes, 27 de febrero de 2026

Nuevo informe de la OIT analiza el papel clave de las inspecciones del trabajo en la formalización laboral en Iberoamérica

El estudio sistematiza innovaciones, desafíos y recomendaciones para fortalecer la inspección laboral como herramienta estratégica en la transición hacia la economía formal.

SANTIAGO (OIT Noticias) – Las inspecciones del trabajo cumplen un rol central en la promoción del trabajo decente y en la transición de la economía informal a la formal. Así lo señala el nuevo informe técnico de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), “Las inspecciones del trabajo y la formalización laboral. Innovaciones y desafíos en Iberoamérica”, que analiza experiencias recientes de los países que integran la Red Iberoamericana de Inspecciones del Trabajo (REDIBIT).

La publicación examina cómo los sistemas de inspección han incorporado enfoques innovadores para enfrentar la informalidad laboral —un fenómeno complejo y persistente que afecta la protección social, la productividad y la justicia social— y formula recomendaciones orientadas a fortalecer su eficacia y sostenibilidad.

Las inspecciones del trabajo han sido reconocidas expresamente por la OIT como un componente clave del marco integrado de políticas para la formalización, tanto en la Recomendación núm. 204 sobre la transición de la economía informal a la economía formal (2015), como en la Resolución relativa a la discusión general sobre los medios de abordar la informalidad y promover la transición a la formalidad en pro del trabajo decente (2025).

“La informalidad laboral no puede abordarse únicamente desde la sanción. Requiere un enfoque integral que combine control, prevención, cooperación interinstitucional, diálogo social y modernización institucional. Las inspecciones del trabajo son un actor estratégico en este proceso”, señaló Carmen Bueno, Especialista en Seguridad y Salud en el Trabajo e Inspección Laboral de la OIT para el Cono Sur y coautora del informe.

Innovaciones para promover la formalización

El informe sistematiza intervenciones implementadas en la última década en Iberoamérica, identificando tendencias y buenas prácticas con potencial de replicabilidad. Entre ellas destacan:

  • 👉Fortalecimiento institucional, mediante la creación de unidades especializadas, actualización de procedimientos, desarrollo de herramientas para los inspectores y mejora de su formación.
  • 👉Acciones preventivas y promocionales, como cartas inductivas para la regularización, visitas preventivas, campañas de sensibilización y otros mecanismos de cumplimiento voluntario.
  • Planificación estratégica e inteligencia inspectiva, priorizando, a partir del análisis de datos, sectores, territorios y grupos con mayor riesgo de informalidad.
  • 👉Uso intensivo de tecnologías de la información, incluyendo plataformas digitales de gestión, notificaciones electrónicas, análisis de datos y herramientas tecnológicas para la fiscalización.

    👉Actualización de regímenes sancionatorios y mecanismos disuasorios, incluyendo publicidad de infractores y restricciones en contratación pública.

“Observamos una evolución desde modelos predominantemente reactivos hacia inspecciones más estratégicas, basadas en planificación, análisis de datos y uso de tecnologías digitales. Esto permite focalizar mejor los recursos y ampliar el impacto en la formalización”, destacó Bueno.


Desafíos frente a las transformaciones del mundo del trabajo


El estudio también advierte que las inspecciones enfrentan desafíos legales, culturales, institucionales y operativos ante fenómenos laborales derivados de la digitalización, la globalización, las plataformas digitales, los esquemas complejos de subcontratación y los cambios demográficos. En algunos casos, estos cambios no han sido acompañados por adecuaciones normativas oportunas ni por procesos de fortalecimiento y modernización institucional. 

“Fortalecer las inspecciones del trabajo no es solo una cuestión administrativa, sino una inversión en institucionalidad democrática, en protección social y en desarrollo sostenible. Sin cumplimiento efectivo de las normas laborales, la formalización pierde sustento”, afirmó la autora.

Recomendaciones orientadas a la acción


El informe subraya la importancia de modernizar los sistemas de inspección mediante tecnologías digitales e inteligencia de datos; garantizar la independencia, estabilidad y formación continua del personal inspector, conforme a los Convenios núm. 81 y 129 de la OIT; y consolidar mecanismos de cooperación interinstitucional y diálogo social, entre otros.

La publicación forma parte de la serie Informes Técnicos de la OIT para el Cono Sur y busca contribuir al debate técnico y a la toma de decisiones de los actores tripartitos en la región.

Fuente:  https://www.ilo.org/es/resource/noticias/nuevo-informe-de-la-oit-analiza-el-papel-clave-de-las-inspecciones-del

El «cuello de texto»: El cuello humano está pagando el precio de la evolución digital

 


La cervicalgia dejó de ser una dolencia asociada exclusivamente al desgaste natural de la edad para convertirse en la epidemia silenciosa del siglo XXI. En un mundo donde la vida transcurre a través de pantallas, el cuello humano está pagando el precio de la evolución digital.

El diagnóstico de moda tiene un nombre que resuena con fuerza en los congresos médicos: «Text Neck» (Cuello de Texto), una realidad clínica que está afectando incluso a la población infantil con una frecuencia alarmante. Al inclinar la cabeza hacia adelante para mirar una Tablet o un celular, el peso relativo de la cabeza sobre la columna cervical aumenta de forma dramática. En una flexión total, el cuello soporta una carga equivalente a casi 30 kilogramos, algo para lo que no está diseñado biológicamente.

«Estamos viendo niños con dolor cervical asociado al uso de dispositivos con una frecuencia que antes era impensable», advierte Nelson Rodríguez de León, licenciado en Fisioterapia y CEO de SuperFisio, centro de rehabilitación.

Esta postura sostenida por horas termina creando una «bola de nieve» de síntomas. En los más pequeños, esto no solo se traduce en dolor, sino en una predisposición temprana a cambios estructurales que afectarán su adultez. El uso indiscriminado de laptops en clases y móviles en el hogar está rediseñando la anatomía de las nuevas generaciones hacia una postura encorvada y patológica que requiere intervención especializada inmediata.

El término involucra diagnósticos muy diversos que deben ser identificados con precisión. Entre los más comunes en su centro, se encuentran:

Radiculopatía: El «nervio pinzado», donde la compresión de las raíces nerviosas genera dolor, hormigueo o debilidad irradiada hacia los brazos.

Estenosis Cervical: Un estrechamiento del canal espinal que comprime la médula, provocando rigidez y entumecimiento crónico.

Dolor Mecánico: Causado por posturas prolongadas o movimientos bruscos que fatigan el tejido muscular y ligamentoso, recurrente en atletas de alto rendimiento.

La gran brecha en la recuperación reside en la potencia tecnológica. El equipo BTL-6000 High Intensity Laser 30W es el estándar de oro de BTL Industries, con sede en el Reino Unido y la República Checa. Este láser de Clase 4 permite una foto-bio-estimulación profunda que acelera la producción de ATP (energía celular). «Esta aceleración celular permite un aumento drástico en la reparación del tejido y una disminución inmediata de la inflamación», afirma el especialista. Produce analgesia en sesiones de apenas 2 minutos y recuperaciones récord en casos que anteriormente terminaban en quirófano.

El éxito en el centro SuperFisio radica en la combinación de técnicas. El láser de 30W se complementa con terapia de tracción, punción seca, terapia manual y, fundamentalmente, ejercicio terapéutico para fortalecer la musculatura escapular, asegurando que el dolor no regrese.

El dolor cervical es una señal de auxilio que no debe ignorarse. Dejarlo pasar puede generar cambios estructurales irreversibles. Para evitar la cronicidad, el especialista recomienda la Regla 30-1 (un minuto de movimiento por cada 30 de postura fija), priorizar notas de voz para mantener la higiene postural y realizar fortalecimiento muscular guiado.

Fuente:  https://contrapunto.com/sin-categoria/el-cuello-de-texto-el-cuello-humano-esta-pagando-el-precio-de-la-evolucion-digital/

miércoles, 25 de febrero de 2026

La prevención de riesgos laborales ante la irrupción de robots e inteligencia artificial

 


La incorporación progresiva de robots y sistemas de inteligencia artificial en el ámbito laboral está transformando de forma profunda la organización del trabajo y la gestión de la seguridad. Cada vez más, estas tecnologías asumirán la mayoría de los trabajos peligrosos que tradicionalmente realizaba el ser humano, como tareas en altura, manipulación de sustancias peligrosas, trabajos en espacios confinados, entornos extremos o actividades repetitivas con alto riesgo de accidente. Este avance representa una oportunidad evidente para reducir la siniestralidad laboral, pero también plantea importantes retos para la prevención de riesgos laborales.

Durante décadas, la prevención ha estado centrada en identificar, evaluar y controlar los riesgos derivados de la intervención directa de las personas en los procesos productivos. Sin embargo, en un escenario altamente automatizado, los riesgos no desaparecen, sino que evolucionan. La introducción de robots y sistemas inteligentes genera nuevos peligros asociados a fallos técnicos, errores de programación, decisiones autónomas difíciles de prever o interacciones inseguras entre personas y máquinas. La prevención deberá adaptarse a esta nueva realidad para seguir siendo eficaz.

Uno de los principales desafíos será la convivencia entre trabajadores y sistemas automatizados. Aunque los robots asuman las tareas más peligrosas, las personas seguirán siendo responsables de su supervisión, mantenimiento, programación y control. Esto exigirá nuevos criterios de evaluación de riesgos, protocolos específicos de seguridad y una mayor coordinación entre áreas técnicas, organizativas y preventivas. La seguridad dependerá cada vez más de la correcta integración entre tecnología, procesos y factor humano.

Asimismo, la evaluación de riesgos se volverá más dinámica y compleja. Los sistemas de inteligencia artificial pueden aprender y modificar su comportamiento con el tiempo, lo que dificulta anticipar todas las situaciones posibles. Los modelos preventivos tradicionales, basados en escenarios relativamente estables, deberán evolucionar hacia enfoques más flexibles y continuos, capaces de adaptarse a entornos cambiantes y altamente tecnificados.

A este contexto se suma el impacto sobre la salud psicosocial. La automatización de los trabajos peligrosos puede reducir accidentes graves, pero también generar incertidumbre, dependencia tecnológica, pérdida de control o sobrecarga cognitiva en los trabajadores que interactúan con sistemas avanzados. La prevención de riesgos laborales tendrá que ampliar su alcance para proteger no solo la integridad física, sino también el bienestar mental y emocional de las personas.

En este nuevo escenario, la digitalización de la gestión preventiva será un factor clave. La capacidad para recopilar información, analizar datos y actualizar evaluaciones de forma continua resultará esencial. En este sentido, soluciones como INTEGRA PRL deberán adaptarse para dar respuesta a los riesgos emergentes derivados de la automatización, facilitando una gestión preventiva más dinámica, integrada y alineada con los nuevos entornos de trabajo. De este modo, la prevención seguirá cumpliendo su objetivo fundamental: garantizar la seguridad y la salud de las personas en un futuro cada vez más tecnológico.

Stand en SICUR: 4E22.

Fuente:  https://www.seguridad-laboral.es/actualidad/la-prevencion-de-riesgos-laborales-ante-la-irrupcion-de-robots-e-inteligencia-artificial_20260219.html

sábado, 21 de febrero de 2026

El impacto silencioso del cambio climático en la salud mental: ¿qué es la ecoansiedad?

 


La ecoansiedad es "un término que engloba el conjunto de respuestas emocionales de la población ante la anticipación y vivencia de fenómenos asociados al cambio climático", explica a 'Euronews la psicóloga' Teresa Pereira. ¿Cómo se manifiestan (y afrontan) estos sentimientos negativos?


En todo el mundo se multiplican las consecuencias de los fenómenos meteorológicos extremos, alimentados por el cambio climático. Desde el aumento de la temperatura media mundial hasta las sequías y los incendios forestales intensos -sin olvidar las tormentas, cada vez más frecuentes, con fuertes lluvias y vientos que pueden causar estragos-, todos estos fenómenos tienen efectos negativos cada vez más evidentes en la vida cotidiana de las personas

En las últimas semanas, Portugal se ha visto muy afectado por un "tren de tormentas" que ha causado grandes daños en todo el país, especialmente en la región Centro. Según datos divulgados por la Comunidad Intermunicipal (CIM) de la Región de Leiria, se estima que solo los diez municipios que la componen han sufrido pérdidas que podrían superar los mil millones de euros.

Pero el impacto sobre la población no sólo se mide por los destrozos causados por sucesos de esta naturaleza y, en consecuencia, por los costes inherentes a todo el proceso de reconstrucción, recuperación y restablecimiento de infraestructuras y bienes materiales de todo tipo. A menudo también influye en la salud mental de las personas.

En declaraciones a 'Euronews', Teresa Pereira, psicóloga doctora en Psicología Aplicada e investigadora en las áreas de psicología y cambio climático, explica que existe "un término que engloba el conjunto de respuestas emocionales de la población ante la anticipación y también, en esencia, la vivencia de los fenómenos asociados al cambio climático"..

Se trata de la ecoansiedad,un concepto que "fue mencionado por primera vez por un filósofo medioambiental llamado Glenn Albrecht en 2007" y que, exactamente diez años después, en 2017, fue definido "oficialmente" por la Asociación Americana de Psicología "como un miedo crónico a la degradación medioambiental".

Según ha explicado la psicóloga Teresa Pereira, se trata de un término que "puede caracterizarse por la variabilidad emocional", que acaba manifestándose, por ejemplo, a través de síntomas de "ansiedad, preocupación, miedo, ira o culpa". Pero también a través de otros síntomas más "fisiológicos" o "cambios en las rutinas de la vida cotidiana de los individuos", como cambios "en los patrones de sueño, pérdida de apetito, búsqueda constante de información sobre el cambio climático" o una "disminución del rendimiento académico" en el caso de los más jóvenes.

Pero, ¿qué puede desencadenar la ecoansiedad?

Los "efectos de la degradación ambiental sobre la salud mental", explica Teresa Pereira, deben considerarse "a tres niveles". Uno de ellos tiene que ver con las consecuencias "directas" de los fenómenos climáticos, es decir, "cuando las personas viven directamente" estas situaciones "y, en este caso, pueden aparecer síntomas como la ansiedad, la depresión y, eventualmente, el trastorno de estrés postraumático".

Pero el impacto también lo pueden sentir las personas que se ven afectadas por las consecuencias de los fenómenos meteorológicos extremos sólo a un "nivel más indirecto", ya que "no experimentan ni presencian directamente" estos acontecimientos.

Sin embargo, el impacto de estos fenómenos meteorológicos en las "infraestructuras que utilizan" -como los servicios públicos-, así como en sus "medios de subsistencia" -un ejemplo son los agricultores que han visto sus cosechas devastadas como consecuencia de las recientes tormentas en Portugal-, puede tener efectos negativos en la salud mental.

Por último, también hay que tener en cuenta que, según la doctora en Psicología Aplicada, "a través de los medios de comunicación o de la información que reciben de otras personas", los ciudadanos acaban conociendo más sobre estos fenómenos y sus impactos. "Normalmente, la ansiedad ecológica se sitúa más en este tercer nivel".

Es decir, "el hecho de tener esta información de que el cambio climático es un fenómeno cada vez más presente en nuestra vida cotidiana acaba generando la experiencia de la ecoansiedad en las personas, aunque no hayan sido testigos directos de un suceso extremo".

En un momento en el que cada vez aparecen más "informaciones e imágenes" en los medios de comunicación portugueses sobre las consecuencias del cambio climático en la vida de las personas, es por tanto "natural que esta preocupación se haga más presente y que el fenómeno se haga más real".

Esto se debe a que, hoy en día, no sólo se trata de situaciones que "ocurren en otros países, en otros lugares geográficos, o con personas distintas de nosotros mismos, de nuestras familias" o, en otras palabras, de la comunidad portuguesa, lo que les confiere un carácter de mayor "proximidad".

La ansiedad ecológica es una respuesta "normal"

A pesar de la variedad de síntomas y de las diferentes formas en que puede manifestarse la ecoansiedad, "es muy importante que la población en general sea consciente" de que se trata de "un fenómeno esperado que revela una respuesta adaptativa", especialmente en el caso de quienes han vivido en primera persona las consecuencias de fenómenos meteorológicos extremos, como es el caso de los ciudadanos directamente afectados por las últimas tormentas. Es decir, "es normal que las personas, ante un fenómeno de tal magnitud que afecta a sus vidas, muestren estas respuestas emocionales", explica la psicóloga Teresa Pereira.

En este sentido, es importante señalar que la ecoansiedad "no es una patología". Aún así, en los casos en los que este tipo de comportamiento interfiere "de forma más significativa en la vida diaria" de las personas -o incluso provoca una cierta "parálisis"- "puede ser necesario buscar la ayuda de profesionales de la salud mental" para que puedan recibir apoyo especializado.

Pero en muchos casos, la "validación y el apoyo de la comunidad, la familia, los profesores y los compañeros", combinados con otras estrategias, pueden ser aún más esenciales. Por ello, también pidió que se promuevan medidas que ayuden a la "población general a ser más empática" cuando se trata de este tema, para favorecer una mayor "validación" de estas emociones. Y la clave, en este sentido, pasa también por "promover la alfabetización sobre este fenómeno" que "desgraciadamente es cada vez más frecuente en nuestro país", dice la experta.

Esta promoción implica también a los centros educativos. "Hoy en día, en los currículos escolares, generalmente tenemos un enfoque un poco más centrado en las dimensiones cognitivas de saber qué es el cambio climático. Pero también es importante aportar una dimensión afectiva, entender cómo nos sentimos afectados y cómo podemos implicarnos más activamente" para responder a ellos, argumentó el psicólogo.

Por eso, sobre todo con los jóvenes, es importante no adoptar "una actitud alarmista", aunque ésta sea una premisa aplicable a la población en general. Es más aconsejable adoptar "un enfoque lo más positivo y realista posible" y mostrar "disposición a debatir el tema" de forma "razonada y centrada en las soluciones" que ya se están desarrollando para intentar paliar las consecuencias de los fenómenos meteorológicos extremos.

¿Qué puede ayudar a combatir la ansiedad ecológica?

Según Teresa Pereira en declaraciones a 'Euronews', basándose en las investigaciones científicas existentes sobre el tema, la ecoansiedad también puede motivar a los individuos a adoptar "comportamientos de protección del medio ambiente, es decir, comportamientos pro-ambientales". Y una de las**"tres estrategias comunes más eficaces para hacer frente a la ecoansiedad"**, basada en algunos estudios aún preliminares que se han desarrollado en los últimos años, está precisamente relacionada con este tipo de iniciativas.

Según la psicóloga, "algunos investigadores afirman que la acción, la implicación en acciones para proteger el medio ambiente, es el mayor antídoto contra la ecoansiedad", ya que crea "una sensación de utilidad", pero también de "control y esperanza".

Otra posible forma de intentar hacer frente a esta respuesta emocional puede ser "la implicación en grupos, en asociaciones con un enfoque más medioambiental, [contactando] con otras personas que manifiesten ecoansiedad", con el fin de adquirir "un mayor apoyo social".

Por último, cabe destacar que ya existen "muchos estudios que asocian el contacto con la naturaleza, con los espacios verdes y azules, con mayores niveles de bienestar", por lo que también podría ser una estrategia válida para combatir "algunos síntomas de ansiedad y depresión que pueden estar asociados a esta, en esencia, anticipación de los efectos del cambio climático".

Cartografía de la ecoansiedad

En los últimos años, la investigación académica se ha centrado cada vez más en cómo afecta la ecoansiedad a las poblaciones. La bibliografía, subraya la doctora en Psicología Aplicada, se basa en variables y metodologías diferentes, lo que a menudo dificulta las comparaciones fiables. Sin embargo, sí ofrecen algunos indicadores que permiten evaluar cómo se está imponiendo esta realidad en distintas partes del mundo.

Un estudio europeo, publicado en el 'European Journal of Public Health' en 2023, basado en datos extraídos de la 10ª ronda de la Encuesta Social Europea (recogida entre 2020 y 2022), evaluó el nivel de preocupación de "52.219 participantes mayores de 15 años de 25 países" por el cambio climático. La investigación concluyó que existen "diferencias significativas en los niveles de ecoansiedad entre los países europeos", con Alemania (55,3%) y España (55,2%) con los niveles más altos, y Eslovaquia (22,6%) y Estonia (24,7%) en la parte inferior de la tabla.

Otro análisis de 2021, publicado en 'The Lancet Planetary Health', encuestó a 10.000 niños y jóvenes de entre 16 y 25 años de diez países -Australia, Brasil, Estados Unidos de América, Filipinas, Finlandia, Francia, India, Nigeria, Portugal y Reino Unido- para recoger "datos sobre las opiniones y sentimientos de los participantes acerca del cambio climático".

El estudio concluyó que los "países que expresaron mayor preocupación e impacto en su funcionamiento tendían a ser más pobres, estar situados en el Sur Global [economías emergentes] y verse más directamente afectados por el cambio climático". Sin embargo, en el Norte Global, que engloba a los llamados países más desarrollados, "Portugal (que ha experimentado un aumento dramático de los incendios forestales desde 2017) mostró el mayor nivel de preocupación".

egún la psicóloga, "algunos investigadores afirman que la acción, la implicación en acciones para proteger el medio ambiente, es el mayor antídoto contra la ecoansiedad", ya que crea "una sensación de utilidad", pero también de "control y esperanza".

Otra posible forma de intentar hacer frente a esta respuesta emocional puede ser "la implicación en grupos, en asociaciones con un enfoque más medioambiental, [contactando] con otras personas que manifiesten ecoansiedad", con el fin de adquirir "un mayor apoyo social".

Por último, cabe destacar que ya existen "muchos estudios que asocian el contacto con la naturaleza, con los espacios verdes y azules, con mayores niveles de bienestar", por lo que también podría ser una estrategia válida para combatir "algunos síntomas de ansiedad y depresión que pueden estar asociados a esta, en esencia, anticipación de los efectos del cambio climático".

Cartografía de la ecoansiedad

En los últimos años, la investigación académica se ha centrado cada vez más en cómo afecta la ecoansiedad a las poblaciones. La bibliografía, subraya la doctora en Psicología Aplicada, se basa en variables y metodologías diferentes, lo que a menudo dificulta las comparaciones fiables. Sin embargo, sí ofrecen algunos indicadores que permiten evaluar cómo se está imponiendo esta realidad en distintas partes del mundo.

Un estudio europeo, publicado en el 'European Journal of Public Health' en 2023, basado en datos extraídos de la 10ª ronda de la Encuesta Social Europea (recogida entre 2020 y 2022), evaluó el nivel de preocupación de "52.219 participantes mayores de 15 años de 25 países" por el cambio climático. La investigación concluyó que existen "diferencias significativas en los niveles de ecoansiedad entre los países europeos", con Alemania (55,3%) y España (55,2%) con los niveles más altos, y Eslovaquia (22,6%) y Estonia (24,7%) en la parte inferior de la tabla.

Otro análisis de 2021, publicado en 'The Lancet Planetary Health', encuestó a 10.000 niños y jóvenes de entre 16 y 25 años de diez países -Australia, Brasil, Estados Unidos de América, Filipinas, Finlandia, Francia, India, Nigeria, Portugal y Reino Unido- para recoger "datos sobre las opiniones y sentimientos de los participantes acerca del cambio climático".

El estudio concluyó que los "países que expresaron mayor preocupación e impacto en su funcionamiento tendían a ser más pobres, estar situados en el Sur Global [economías emergentes] y verse más directamente afectados por el cambio climático". Sin embargo, en el Norte Global, que engloba a los llamados países más desarrollados, "Portugal (que ha experimentado un aumento dramático de los incendios forestales desde 2017) mostró el mayor nivel de preocupación".

Aun así, una investigación más reciente, publicada en la revista 'Social Responsibility Journal', dedujo, basándose en una muestra total de 3.300 individuos de 18 años o más, que "la prevalencia de la ansiedad relacionada con el cambio climático es baja entre los adultos en Portugal".

En otras palabras, la psicóloga Teresa Pereira resumió que "lo que la investigación ha demostrado es que las personas con mayor conciencia ecológica, es decir, las personas más preocupadas por el medio ambiente y más sensibles a estas cuestiones climáticas, son las que muestran una mayor prevalencia de ecoansiedad". Por ello, los jóvenes destacan en este nivel, ya que están "atravesando un periodo de desarrollo que les expondrá con el tiempo a los efectos del cambio climático", por lo que "es natural que su preocupación e implicación sean también más significativas".


Fuente:  https://es.euronews.com/salud/2026/02/19/el-impacto-silencioso-del-cambio-climatico-en-la-salud-mental-que-es-la-ecoansiedad

jueves, 19 de febrero de 2026

El cambio climático entra en la jornada laboral: un nuevo reto para la salud en el trabajo

 El calor excesivo ya se asocia a casi 19.000 muertes laborales al año en el mundo, según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)
En la UE, un tercio de los trabajadores declara exposición a riesgos climáticos como calor extremo, mala calidad del aire o eventos extremos

El aumento de las temperaturas y la duración de las olas de calor, la peor calidad del aire y la mayor frecuencia de episodios meteorológicos extremos están afectando tanto a empleos al aire libre como a actividades urbanas e interiores, al elevar la fatiga y el riesgo de accidentes y problemas de salud vinculados al estrés térmico. Ese cambio obliga a revisar supuestos básicos de la prevención, explica Xavier Baraza Sánchez, director de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), especializado en prevención de riesgos laborales (PRL).
"El cambio climático no es solo un concepto científico o un debate político; es una realidad cotidiana que entra en los centros de trabajo, impacta en la salud de las personas y obliga a repensar qué entendemos por prevención de riesgos laborales", señala Baraza.

Según datos divulgados por la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA), al menos un tercio de los trabajadores europeos declara estar expuesto a riesgos relacionados con el clima —como el calor extremo, los fenómenos meteorológicos extremos o la mala calidad del aire—, y un 31 % manifiesta preocupación por el impacto de estos riesgos en su salud y seguridad. Las repercusiones se traducen en más costes sanitarios, deterioro de la calidad del empleo y pérdidas de productividad.
Además, el estrés térmico puede provocar agotamiento, golpes de calor e incluso la muerte, según advierte un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y a largo plazo los trabajadores pueden desarrollar enfermedades crónicas graves y debilitantes que afectan al sistema cardiovascular y respiratorio, así como a los riñones.
 
El calor deja de ser estacional y pasa a ser un riesgo estructural

El experto en PRL de la UOC explica que "las personas que trabajan al aire libre saben que el calor ya no es el mismo: ahora llega antes, dura más y se intensifica hasta alterar los ritmos, desgastar físicamente e, incluso, poner en riesgo la vida. La contaminación atmosférica afecta a conductores, repartidores y profesionales de servicios esenciales. Y, en muchos sectores, la disponibilidad de agua, la calidad del aire o la irregularidad meteorológica condicionan la organización de las tareas de una forma que habría sorprendido a cualquiera no hace tantos años".
En efecto, según la OIT, el calor excesivo contribuye a 22,87 millones de lesiones laborales al año y se asocia a 18.970 muertes laborales anuales. Las altas temperaturas crean una combinación de riesgos que puede afectar a un 70 % de los trabajadores en todo el mundo.

El clima ya no es un apartado más en la prevención de riesgos laborales, sino que altera el marco de referencia en el que se evalúan la exposición, la probabilidad y el daño. Lo que ayer era excepcional hoy empieza a ser frecuente; lo que antes podía resolverse con una instrucción puntual ahora exige rediseñar procesos, tiempos, espacios y cultura organizativa.

En materia de riesgos laborales, los modelos tradicionales que se apoyaban en cierta estabilidad climática deben evolucionar al diseño de medidas, formación, control y corrección que derivan de cambios rápidos, extremos e imprevisibles. Es decir, los riesgos ya no son estacionales, sino estructurales. Esta nueva situación obliga a revisar horarios, pausas, hidratación, accesos a sombra o climatización, criterios de carga física y, sobre todo, la capacidad real de parar una tarea cuando los umbrales de seguridad se superan, sin penalizaciones encubiertas. "En definitiva, trabajamos en un planeta con condiciones cambiantes, y la prevención debe aprender a dialogar con esta nueva realidad", recomienda Baraza.

“El cambio climático (..) es una realidad cotidiana que entra en los centros de trabajo, impacta en la salud de las personas y obliga a repensar qué entendemos por prevención de riesgos laborales”

De la reacción a la anticipación

En paralelo, los fenómenos meteorológicos violentos (inundaciones, tormentas, incendios u olas de calor prolongadas) añaden otra capa: continuidad operativa, evacuación, movilidad y cadenas de suministro. No basta con tener un plan de emergencias genérico; es necesario integrar escenarios climáticos plausibles, ensayar decisiones (parar, reubicar, teletrabajar, limitar desplazamientos) y definir responsabilidades claras. La prevención, en este contexto, debe evolucionar hacia una disciplina de la anticipación.
Estos riesgos crecientes también representan una oportunidad para repensar el modelo económico y laboral. Según el profesor de la UOC, las organizaciones que apuestan por energías renovables, que reducen su huella de carbono o que incorporan principios de economía circular no solo contribuyen a frenar el deterioro ambiental: también tienden a crear entornos más seguros y saludables, y a impulsar innovación y ocupaciones con menor exposición.

En este sentido, la prevención adquiere un papel específico, ya que actúa como puente entre la protección inmediata y la transformación a largo plazo. En términos prácticos, eso implica dejar de "reaccionar" ante riesgos conocidos y empezar a anticipar escenarios: incorporar variables ambientales en la planificación, interpretar datos relevantes y fomentar culturas organizativas que traten la salud como un valor estratégico, no como un coste inevitable.

En esa lógica, la prevención del siglo XXI se mide por su capacidad de integrar tres planos a la vez. El primero, el plano físico: ajustes de tiempos, cargas, espacios, ventilación, protección frente a calor y contaminación. El segundo, el plano organizativo: protocolos de decisión, continuidad operativa, coordinación con proveedores y movilidad. Y el tercero, el plano psicosocial: comunicación clara en episodios extremos, gestión de incertidumbre y prevención de la sobrecarga derivada de trabajar bajo presión en un entorno cambiante.

Baraza remarca también el papel de la formación y del conocimiento aplicado, con el fin de dotar a empresas y profesionales de herramientas con las que navegar por un futuro más incierto. Es, en el fondo, un cambio de mentalidad: si el planeta cambia, el trabajo —y la manera de cuidarlo— tiene que cambiar con él. Si la transición ecológica es justa, planificada y con visión preventiva, puede generar empleo de calidad, impulsar tecnologías limpias y reforzar la salud de las personas y del planeta. "A pesar de la gravedad del diagnóstico, el futuro no está escrito", concluye Baraza.

Fuente: https://www.uoc.edu/es/news/2026/cambio-climatico-jornada-laboral-riesgos-estres-termico-trabajo