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jueves, 19 de febrero de 2026

El cambio climático entra en la jornada laboral: un nuevo reto para la salud en el trabajo

 El calor excesivo ya se asocia a casi 19.000 muertes laborales al año en el mundo, según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)
En la UE, un tercio de los trabajadores declara exposición a riesgos climáticos como calor extremo, mala calidad del aire o eventos extremos

El aumento de las temperaturas y la duración de las olas de calor, la peor calidad del aire y la mayor frecuencia de episodios meteorológicos extremos están afectando tanto a empleos al aire libre como a actividades urbanas e interiores, al elevar la fatiga y el riesgo de accidentes y problemas de salud vinculados al estrés térmico. Ese cambio obliga a revisar supuestos básicos de la prevención, explica Xavier Baraza Sánchez, director de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), especializado en prevención de riesgos laborales (PRL).
"El cambio climático no es solo un concepto científico o un debate político; es una realidad cotidiana que entra en los centros de trabajo, impacta en la salud de las personas y obliga a repensar qué entendemos por prevención de riesgos laborales", señala Baraza.

Según datos divulgados por la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA), al menos un tercio de los trabajadores europeos declara estar expuesto a riesgos relacionados con el clima —como el calor extremo, los fenómenos meteorológicos extremos o la mala calidad del aire—, y un 31 % manifiesta preocupación por el impacto de estos riesgos en su salud y seguridad. Las repercusiones se traducen en más costes sanitarios, deterioro de la calidad del empleo y pérdidas de productividad.
Además, el estrés térmico puede provocar agotamiento, golpes de calor e incluso la muerte, según advierte un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y a largo plazo los trabajadores pueden desarrollar enfermedades crónicas graves y debilitantes que afectan al sistema cardiovascular y respiratorio, así como a los riñones.
 
El calor deja de ser estacional y pasa a ser un riesgo estructural

El experto en PRL de la UOC explica que "las personas que trabajan al aire libre saben que el calor ya no es el mismo: ahora llega antes, dura más y se intensifica hasta alterar los ritmos, desgastar físicamente e, incluso, poner en riesgo la vida. La contaminación atmosférica afecta a conductores, repartidores y profesionales de servicios esenciales. Y, en muchos sectores, la disponibilidad de agua, la calidad del aire o la irregularidad meteorológica condicionan la organización de las tareas de una forma que habría sorprendido a cualquiera no hace tantos años".
En efecto, según la OIT, el calor excesivo contribuye a 22,87 millones de lesiones laborales al año y se asocia a 18.970 muertes laborales anuales. Las altas temperaturas crean una combinación de riesgos que puede afectar a un 70 % de los trabajadores en todo el mundo.

El clima ya no es un apartado más en la prevención de riesgos laborales, sino que altera el marco de referencia en el que se evalúan la exposición, la probabilidad y el daño. Lo que ayer era excepcional hoy empieza a ser frecuente; lo que antes podía resolverse con una instrucción puntual ahora exige rediseñar procesos, tiempos, espacios y cultura organizativa.

En materia de riesgos laborales, los modelos tradicionales que se apoyaban en cierta estabilidad climática deben evolucionar al diseño de medidas, formación, control y corrección que derivan de cambios rápidos, extremos e imprevisibles. Es decir, los riesgos ya no son estacionales, sino estructurales. Esta nueva situación obliga a revisar horarios, pausas, hidratación, accesos a sombra o climatización, criterios de carga física y, sobre todo, la capacidad real de parar una tarea cuando los umbrales de seguridad se superan, sin penalizaciones encubiertas. "En definitiva, trabajamos en un planeta con condiciones cambiantes, y la prevención debe aprender a dialogar con esta nueva realidad", recomienda Baraza.

“El cambio climático (..) es una realidad cotidiana que entra en los centros de trabajo, impacta en la salud de las personas y obliga a repensar qué entendemos por prevención de riesgos laborales”

De la reacción a la anticipación

En paralelo, los fenómenos meteorológicos violentos (inundaciones, tormentas, incendios u olas de calor prolongadas) añaden otra capa: continuidad operativa, evacuación, movilidad y cadenas de suministro. No basta con tener un plan de emergencias genérico; es necesario integrar escenarios climáticos plausibles, ensayar decisiones (parar, reubicar, teletrabajar, limitar desplazamientos) y definir responsabilidades claras. La prevención, en este contexto, debe evolucionar hacia una disciplina de la anticipación.
Estos riesgos crecientes también representan una oportunidad para repensar el modelo económico y laboral. Según el profesor de la UOC, las organizaciones que apuestan por energías renovables, que reducen su huella de carbono o que incorporan principios de economía circular no solo contribuyen a frenar el deterioro ambiental: también tienden a crear entornos más seguros y saludables, y a impulsar innovación y ocupaciones con menor exposición.

En este sentido, la prevención adquiere un papel específico, ya que actúa como puente entre la protección inmediata y la transformación a largo plazo. En términos prácticos, eso implica dejar de "reaccionar" ante riesgos conocidos y empezar a anticipar escenarios: incorporar variables ambientales en la planificación, interpretar datos relevantes y fomentar culturas organizativas que traten la salud como un valor estratégico, no como un coste inevitable.

En esa lógica, la prevención del siglo XXI se mide por su capacidad de integrar tres planos a la vez. El primero, el plano físico: ajustes de tiempos, cargas, espacios, ventilación, protección frente a calor y contaminación. El segundo, el plano organizativo: protocolos de decisión, continuidad operativa, coordinación con proveedores y movilidad. Y el tercero, el plano psicosocial: comunicación clara en episodios extremos, gestión de incertidumbre y prevención de la sobrecarga derivada de trabajar bajo presión en un entorno cambiante.

Baraza remarca también el papel de la formación y del conocimiento aplicado, con el fin de dotar a empresas y profesionales de herramientas con las que navegar por un futuro más incierto. Es, en el fondo, un cambio de mentalidad: si el planeta cambia, el trabajo —y la manera de cuidarlo— tiene que cambiar con él. Si la transición ecológica es justa, planificada y con visión preventiva, puede generar empleo de calidad, impulsar tecnologías limpias y reforzar la salud de las personas y del planeta. "A pesar de la gravedad del diagnóstico, el futuro no está escrito", concluye Baraza.

Fuente: https://www.uoc.edu/es/news/2026/cambio-climatico-jornada-laboral-riesgos-estres-termico-trabajo


miércoles, 18 de febrero de 2026

¿Tiene futuro la inteligencia artificial en prevención de riesgos laborales?

 


Autores/as: Dr. Rubén Tino Ramos / Dr. Antonio Espínola / Dr. Ana Paloma Prieto Muriel / Dr. Raúl Gómez Ferreira / Dr. Alberto Sánchez Hernández (Universidad Isabel I de Castilla – GIR02 / Universidad de Granada)

La inteligencia artificial (IA) ha pasado, en apenas unos años, de ser una promesa tecnológica a convertirse en una herramienta con impacto real en múltiples sectores productivos. Su aplicación en la Prevención de Riesgos Laborales (PRL), tal como se analiza en este trabajo presentado en el V Congreso Internacional Prevencionar (Madrid, 24–26 de septiembre de 2025), abre un debate estratégico sobre su verdadero alcance y sus límites  

El estudio realiza una revisión sistemática de la producción científica entre 2018 y 2025 en bases de datos como Web of Science, Scopus, Dialnet y Google Scholar  . Los resultados muestran una evolución claramente ascendente en el número de publicaciones, especialmente en el ámbito anglosajón, lo que confirma el creciente interés académico y profesional por la integración de IA en seguridad y salud laboral.

Entre las principales líneas de desarrollo identificadas destacan los modelos predictivos mediante Machine Learning (Random Forest, XGBoost, redes neuronales), la visión por computador para reconocimiento de EPIs y detección de conductas inseguras, el uso de wearables para monitorizar fatiga y parámetros ergonómicos, así como el procesamiento automático de informes de incidentes mediante técnicas de procesamiento de lenguaje natural  .

Asimismo, el análisis de casos reales en empresas internacionales evidencia aplicaciones prácticas en monitorización en tiempo real, simulaciones formativas con realidad aumentada, inspección mediante drones y sistemas predictivos de accidentes  . Estas soluciones permiten avanzar hacia modelos preventivos proactivos, alineados con los principios de la acción preventiva.

No obstante, el trabajo también identifica brechas relevantes: desigual capacitación digital en sectores de alta siniestralidad, resistencia cultural, dudas sobre fiabilidad tecnológica y cuestiones éticas derivadas de la cesión masiva de datos personales  . Existe, por tanto, una diferencia clara entre el impacto potencial y el impacto real de la IA en la PRL.

La conclusión es clara: la IA tiene futuro en prevención, pero su consolidación dependerá menos de la tecnología y más de la capacidad organizativa, formativa y ética para integrarla de manera responsable en la cultura preventiva.

Fuente: https://prevencionar.com/2026/02/12/tiene-futuro-la-inteligencia-artificial-en-prevencion-de-riesgos-laborales/

lunes, 16 de febrero de 2026

Alertan que el cambio climático acelera la descomposición de un potente gas de efecto invernadero


 Investigadores de la Universidad de California en Irvine han descubierto que el calentamiento global está haciendo que un gas responsable del deterioro de la capa de ozono y del incremento de las temperaturas se destruya más rápido.

Las concentraciones atmosféricas de óxido nitroso alcanzaron en 2024 las 337 partes por mil millones y su ritmo de aumento es del 3% por década, una tendencia que preocupa a los investigadores de la Universidad de California en Irvine por el impacto que tiene en el clima global (Imagen Ilustrativa Infobae)

El calentamiento global no solo incrementa las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que, según investigadores de la Universidad de California en Irvine, está acelerando la descomposición atmosférica del óxido nitroso (N₂O) en niveles que introducen una incertidumbre comparable a la de los distintos escenarios de emisiones contemplados en modelos internacionales.

Este hallazgo, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, modifica sustancialmente la forma en que la comunidad científica proyecta el futuro climático del planeta, ya que resalta una retroalimentación pasada por alto en la dinámica atmosférica y la protección de la capa de ozono.

Actualmente, las concentraciones de N₂O atmosférico han llegado a 337 partes por mil millones en 2024 y aumentan a un ritmo del 3% por década, según información citada por Michael Prather, profesor del Departamento de Ciencias del Sistema Terrestre de la UC Irvine.

De mantenerse esta tendencia, la variación en la vida media del óxido nitroso —que ahora se reduce en un año y medio por década— podría equivaler, en términos de impacto, a pasar de un escenario de altas emisiones a uno moderado, como aquellos referidos por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

La alteración en la duración
La alteración en la duración del óxido nitroso en la atmósfera añade un nivel de complejidad a los estudios climáticos, ya que esta variación es comparable con el rango de incertidumbre que existe entre los distintos escenarios de emisiones manejados por organismos internacionales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Claves del estudio

La investigación utilizó dos décadas de datos de la Sonda de Microondas de la NASA (2004-2024) y reveló que la vida atmosférica del N₂O cae a un ritmo del 1,4% por década, alteración impulsada por cambios en la circulación y las temperaturas estratosféricas generadas por el propio cambio climático. Este ritmo de caída en la persistencia del gas es comparable con el rango de variación entre los escenarios de emisiones manejados por el IPCC, lo que añade un nivel de complejidad no incorporado hasta la fecha en la mayoría de los estudios climáticos.

Según los expertos de la UC Irvine, este fenómeno tiene afectaciones directas sobre las proyecciones y políticas públicas relacionadas, tanto para la mitigación del cambio climático como para la preservación del ozono estratosférico. El óxido nitroso es el tercer gas de efecto invernadero de larga duración más relevante, solo por detrás del dióxido de carbono y el metano, y permanece como la principal sustancia que agota la capa de ozono producida de manera antropogénica, según Prather al explicar la importancia de estos resultados.

El modelo tradicional para proyectar la abundancia atmosférica de N₂O se centraba, en gran medida, en las emisiones provenientes de la agricultura, la industria y las fuentes naturales. Esta nueva investigación obliga a contemplar un factor adicional: la forma en que el cambio climático altera el principal sumidero de óxido nitroso, localizado en la estratosfera, parte de la atmósfera situada entre 10 y 50 kilómetros sobre la superficie terrestre.

Cerca del 90% del óxido
Cerca del 90% del óxido nitroso se destruye en la estratosfera por acción de la radiación solar entre los 25 y 40 kilómetros de altitud, mientras que el 10% restante desaparece mediante reacciones con átomos de oxígeno excitados, procesos que inciden directamente en el balance atmosférico (Imagen Ilustrativa Infobae)


Dentro de la estratosfera, el 90% de la destrucción del N₂O ocurre mediante descomposición fotolítica por radiación solar, entre los 25 y 40 kilómetros de altitud. El 10% restante del gas se elimina por reacción con átomos de oxígeno excitados.

Durante este proceso, parte del N₂O se convierte en óxidos de nitrógeno, que actúan como catalizadores en la destrucción del ozono estratosférico. Esto posiciona al óxido nitroso como la sustancia con mayor impacto en la degradación de dicha capa desde que se eliminaron progresivamente los clorofluorocarbonos en virtud del Protocolo de Montreal, tras la investigación pionera de F. Sherwood Rowland y Mario Molina en la propia UC Irvine.

Según el artículo, el acortamiento de la vida útil del N₂O se explica por el efecto simultáneo de varios factores. Por un lado, el dióxido de carbono incrementa las temperaturas cerca de la superficie, pero enfría la estratosfera.

Este enfriamiento, junto con cambios en la circulación atmosférica, acelera el transporte del N₂O hacia las áreas donde se destruye más eficientemente, como señaló Calum Wilson, investigador de posgrado en la UC Irvine. De esta forma, el proceso químico que elimina el gas se ve intensificado indirectamente por la influencia del cambio climático en la dinámica y la temperatura de las capas altas de la atmósfera.

El enfriamiento de la estratosfera
El enfriamiento de la estratosfera y los cambios en la circulación atmosférica, impulsados por el dióxido de carbono, intensifican el transporte de óxido nitroso hacia zonas donde se destruye de manera más eficiente, según los investigadores de la Universidad de California en Irvine (Imagen ilustrativa Infobae)

El efecto de esta retroalimentación ha sido subestimado hasta ahora. Prather subrayó: “El cambio en el ciclo de vida del óxido nitroso atmosférico es una pieza crucial del rompecabezas que se ha pasado por alto en gran medida”. De acuerdo al estudio, la reducción en la vida media del N₂O —hoy establecida en 117 años— impacta las proyecciones climáticas hasta el año 2100 en un grado similar al de los propios escenarios socioeconómicos integrados por el IPCC.

La investigación detalla que si la tendencia actual continúa, los modelos climáticos verán modificados sus escenarios de concentración de N₂O sin necesidad de alteración alguna en las emisiones actuales. Continuar en este camino recortaría las proyecciones de óxido nitroso atmosférico a niveles equiparables a los de un escenario de emisiones medias, es decir, una mejora sustancial respecto a los escenarios pesimistas, según el equipo de la UC Irvine.

Estos descubrimientos inciden en áreas centrales de la política científica: los cálculos del potencial de calentamiento global del N₂O, la efectividad de las medidas internacionales adoptadas en el marco del Acuerdo de París, y el diseño de las estrategias para reducir las emisiones provenientes del sector agrícola e industrial.

El N₂O, que se acumula en la atmósfera tanto por fuentes naturales (el suelo y las aguas oceánicas) como por actividades humanas (especialmente el uso de fertilizantes en la agricultura, la quema de combustibles fósiles y procesos industriales), es arrastrado por las corrientes atmosféricas hacia la estratosfera tropical, donde la radiación ultravioleta y las reacciones químicas se encargan de su destrucción. Al descomponerse, genera óxidos de nitrógeno, acelerando la pérdida de ozono, lo que amplía su impacto ambiental más allá del cambio climático.

El tiempo de permanencia del
El tiempo de permanencia del óxido nitroso en la atmósfera, actualmente fijado en 117 años, influye de manera decisiva en las proyecciones climáticas hasta el año 2100, alcanzando niveles de impacto similares a los de los escenarios socioeconómicos globales (Imagen Ilustrativa Infobae)

A pesar de la claridad de la señal observacional, los autores recalcan la necesidad de más experimentos y simulaciones con modelos climáticos y químicos avanzados para cuantificar con precisión todos los mecanismos involucrados en esta cadena. Destacan también la importancia de analizar variantes regionales de circulación estratosférica y las interacciones con otros cambios en la composición atmosférica para perfeccionar estas proyecciones bajo diversos escenarios climáticos.

Prather advirtió que la magnitud de la incertidumbre asociada a la química y dinámica estratosféricas “presenta incertidumbres en la proyección de N₂O tan grandes como las incertidumbres en los diferentes escenarios de emisiones”. De hecho, recalcó la necesidad de que estos efectos se incorporen de manera sistemática a los modelos utilizados para las evaluaciones climáticas internacionales, ya que la omisión de este proceso podría subestimar o sobrevalorar los riesgos futuros relacionados con el calentamiento global y la degradación de la capa de ozono.

Fuente:  https://www.infobae.com/america/medio-ambiente/2026/02/04/alertan-que-el-cambio-climatico-acelera-la-descomposicion-de-un-potente-gas-de-efecto-invernadero/


sábado, 14 de febrero de 2026

Los accidentes laborales dejan 735 muertos en 2025, un 7,7% menos en España

 Las muertes en jornada bajan en 62 casos y los fallecimientos “in itinere” aumentan en uno.


Los accidentes laborales dejaron 735 fallecidos en 2025, lo que supone 61 muertes menos que en 2024 y un descenso del 7,7%. Los datos provisionales de siniestralidad laboral difundidos por el Ministerio de Trabajo reflejan una caída de los fallecimientos en jornada, aunque aumentan ligeramente los registrados en desplazamientos.

El balance anual muestra una reducción global de la mortalidad laboral respecto al ejercicio anterior, con diferencias entre los siniestros ocurridos durante la jornada y los producidos en trayectos al centro de trabajo.

De los 735 fallecidos en accidentes laborales en 2025, un total de 584 muertes se produjeron durante la jornada laboral, lo que supone 62 fallecidos menos que en 2024.

Por su parte, los accidentes mortales registrados “in itinere”, es decir, en los desplazamientos al lugar de trabajo o de regreso al domicilio, ascendieron a 151 fallecidos en 2025, lo que implica un caso más que en 2024.

Tipo de accidente laboralFallecidos 2025Variación respecto a 2024
En jornada laboral584-62 fallecidos
“In itinere”151+1 fallecido

La principal causa de muerte en accidentes laborales en 2025 fueron los infartos, derrames cerebrales y otras causas estrictamente naturales, que provocaron 251 fallecidos en 2025, lo que supone 15 muertes menos que en 2024.

Este tipo de patologías se mantiene como el origen más frecuente de los fallecimientos registrados en el entorno laboral, por delante de otros tipos de siniestros.

Causa principal de fallecimientoFallecidos 2025Variación respecto a 2024
Infartos, derrames y causas naturales251-15 fallecidos
Con los 735 fallecidos en 2025, la siniestralidad laboral registra su segundo descenso anual consecutivo en términos de mortalidad, según los datos avanzados por Trabajo.
Esta estadisticas son reportada en España
Fuente;  https://www.elboletin.com/los-accidentes-laborales-dejan-735-muertos-en-2025-un-77-menos/

martes, 10 de febrero de 2026

Guía de la Inspección para afrontar los fenómenos meteorológicos en el entorno laboral

 


La Inspección de Trabajo y Seguridad Social ha publicado una nueva Guía de actuación inspectora frente a fenómenos meteorológicos adversos (FMA) con el objetivo de mejorar la gestión preventiva de los riesgos derivados de condiciones climáticas extremas. Esta guía actualiza el enfoque preventivo, subrayando la importancia de considerar los FMA como una condición de trabajo según el artículo 4.7 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL), e incorpora pautas concretas de evaluación, planificación y control ante este tipo de riesgos emergentes.

El documento destaca que fenómenos como olas de calor, lluvias intensas, nieblas, vientos fuertes o radiación solar pueden generar situaciones de riesgo laboral tanto directos como indirectos. La guía propone un análisis integral que parte de la identificación de estos fenómenos en la evaluación de riesgos y continúa con la caracterización específica de su impacto en función de factores como la ubicación geográfica, las tareas realizadas, la época del año o las características personales de los trabajadores.

La planificación de medidas preventivas se articula en dos niveles: por un lado, las medidas ordinarias durante la actividad habitual (por ejemplo, dotación de puntos de sombra o pausas programadas en trabajos a la intemperie), y por otro, las medidas de emergencia ante alertas meteorológicas oficiales, especialmente aquellas emitidas por AEMET en niveles naranja o rojo. En estos casos, la empresa debe adaptar las condiciones de trabajo, incluso reduciendo o modificando la jornada laboral si es necesario.

Otro elemento destacado es la inclusión de colectivos especialmente vulnerables (trabajadores sensibles, embarazadas, menores), para los que deben establecerse medidas específicas de protección y vigilancia de la salud. Además, se establece la obligación de proporcionar equipos de protección individual (EPI) adecuados a cada riesgo climático, desde ropa impermeable hasta prendas con protección frente a radiación UV.

La guía también insiste en la importancia de la información y formación a los trabajadores, tanto para identificar síntomas derivados de la exposición a FMA como para actuar ante posibles emergencias. Se promueve la realización de simulacros y la actualización constante de los procedimientos internos, especialmente en actividades críticas como la conducción, el trabajo en altura o las tareas agrícolas.

Por último, se recuerda la reciente reforma legal que permite a los trabajadores ausentarse hasta cuatro días del centro de trabajo si no pueden desplazarse debido a un fenómeno meteorológico adverso o si existe riesgo grave e inminente, reforzando así el enfoque preventivo desde una perspectiva jurídica y organizativa.

Esta guía representa un avance significativo hacia una cultura preventiva más resiliente frente al cambio climático y sus consecuencias en el entorno laboral.

Fuente; https://prevencionar.com/2026/02/04/guia-de-la-inspeccion-para-afrontar-los-fenomenos-meteorologicos-en-el-entorno-laboral/

Acceso a la guia;  https://drive.google.com/drive/u/1/folders/167bZyg26EWF2HehP65GRAHoyfzu12VHp

Si no puedes descargar la guia, házmelo saber y te la reenvio a tu correo.  Déjalo en los comentarios

domingo, 1 de febrero de 2026

Epidemia de gripe: salud laboral y medidas de prevención

 España está atravesando una epidemia de gripe con un aumento significativo de casos de la modalidad tradicional de tipo A, agravada por la variante K, subcategoría con mutaciones capaces de esquivar al sistema inmunológico. Esta nueva cepa se propaga más deprisa y ha provocado un adelanto de la temporada gripal en nuestro país


La gripe es una enfermedad de alto impacto en la salud laboral, causando entre el 10% y el 17% de las bajas anuales en España y provocando una pérdida significativa de productividad. Se considera generalmente una contingencia común, aunque puede ser enfermedad profesional en el caso de los trabajadores sanitarios. La baja por gripe suele durar una semana y se recomienda no acudir al trabajo con síntomas para evitar contagios.

Aspectos clave de la gripe en el trabajo

  • Baja laboral. Los empleados con síntomas de gripe deben quedarse en casa para evitar contagios. La baja médica por contingencia común es emitida por el médico de Atención Primaria tras la evaluación, con una duración estándar de 7 días, aunque puede variar.
  • Contagio en el ámbito laboral. Generalmente no se considera riesgo laboral, salvo en el sector sanitario (exposición a pacientes con sospecha o diagnóstico).
  • Impacto económico. La gripe provoca una pérdida sustancial de horas de trabajo y productividad, impactando la economía empresarial.

Medidas preventivas en la empresa

  • Higiene. Fomentar el lavado de manos frecuente y el uso de desinfectantes.
  • Limpieza y ventilación. Asegurar la ventilación adecuada en interiores de edificios públicos y espacios concurridos como oficinas y transportes. Debe reforzarse la limpieza regular de superficies compartidas (escritorios, pomos, teléfonos).
  • Flexibilidad. Implementar políticas de teletrabajo o flexibilidad horaria para trabajadores enfermos o con familiares enfermos.

Recomendaciones para trabajadores

  • Evitar ir a trabajar con fiebre. No acudir al lugar de trabajo hasta que la fiebre desaparezca sin medicamentos durante al menos 24 horas.
  • Hidratación nasal. Utilizar soluciones de agua de mar para mantener las fosas nasales hidratadas y protegidas contra virus.
  • Grupos de riesgo. Personas con enfermedades subyacentes o embarazadas deben consultar a un médico rápidamente.
  • Responsabilidad individual. Quedarse en casa al enfermar es la mejor herramienta para gestionar la gripe en el entorno laboral.
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Fuente:  https://www.seguridad-laboral.es/actualidad/gripe-epidemia-salud-laboral-medidas-prevencion_20260130.html